Todo final tiene un comienzo

Lista

"Elegir contenido para leer"

sábado, 27 de junio de 2015

Penúltima estación 1x01 "Nunca choveu que non escampara"

Penúltima estación”



1. Nunca choveu que non escampara


Con el mar a mis pies, pensando en todo lo que pasó. Sentado, haciendo girar la noria de los recuerdos, pensando en esos momentos que antes fueron vivencias. El sonido de las olas acuna mis sentidos, haciéndome recorrer segundo a segundo, ese último adiós. Dejar todo atrás no es fácil pero cuando partes solo puedes mirar al frente y no dejar de caminar. Recuerdos, recuerdos y recuerdos, navegando por los poros de mi piel, erizando los pelos a su paso, como icebergs opositores a este momento.

El sonido de una pelota rebotando lentamente en el suelo, despeja mi mente y me hace mirar hacia ella. Al rato, un pastor alemán joven aparece recogiéndola con la boca, me mira, se acerca y me la da. Acaricio su cabeza y se sienta a mi lado. Miro hacia mi alrededor pero no encuentro a nadie -¿De dónde has venido tú?- El perro se queda mirándome fijamente con una mirada alegre y pidiéndome mas caricias con el hocico.

-¡MAAAAXXX!-

Una chica rubia, de pelo largo, ojos marrones y estatura media hizo aparición, con la respiración agitada y cierto nerviosismo.

-¡Estás aquí!
-Hola, decidió hacerme compañía.
-Tienes que disculpar, es la primera vez que se va sin hacerme caso.
-Nada no te preocupes.

La chica intentó tirar de él para llevárselo pero se posicionó para no moverse de mi lado. Soltando leves gruñidos mientras se tiraba al suelo y metía su cabeza entre mis piernas. No pude evitar empezar a reírme y ella sin hacer mucho esfuerzo se sentó a mi lado.

-Pues si él no se mueve yo tampoco, espero que no te importe.
-Para nada, me parece perfecto.
-Llevas mucho aquí sentado?
-Un par de horas tan solo.
-Bueno, yo me iré cuando el decida moverse.
-No te preocupes no me molestáis. Así que se llama Max...
-Si, se lo puso mi hermana.
-Es un bonito nombre para un perro.
-Ya...- Dijo la chica mientras una lágrima furtiva escapaba de uno de sus ojos que rápido se tiñeron de rojo.
-¿Estás bien?

Instintivamente le di un abrazo, a pesar de su alegría al principio, al hablar de su hermana fue como pulsar un interruptor.

-Murió hace dos meses.
-Vaya, lo siento.
-Solo tenía veinte años pero un mal día, en un mal lugar, a una mala hora hizo que un borracho se la llevara por delante con el coche. Se dio a la fuga y a día de hoy no se sabe quien la asesinó.
-Odio esta sociedad, es una de las cosas por las que me quiero ir de aquí.
-¿Te vas?
-Esta misma noche, voy a coger el primer tren que salga, me lleve a donde me lleve.
-¿Para qué? O mejor dicho, ¿Por qué?
-¿Sabes cuando todo se acaba, no te queda nada y solo tienes un par de billetes en la cartera?
-¿No tienes familia?
-No, desde hace cinco años, ya no me queda nadie. Vivía con mi abuela pero un día su corazón no pudo más.
-Lo siento...

La chica me devolvió el abrazo y me dedicó un suave beso en la mejilla. Pude sentir algo que ya había olvidado, cariño.

-Gracias, lo necesitaba.
-No te preocupes, es gratis jajajajaja.
-Muy bueno...
-Riéte hombre, que me estaba metiendo contigo.
-¿Tiene un año?
-No, ya tiene dos pero sigue haciendo cosas de uno.
-Es precioso.
-Bueno, si quieres tengo una habitación vacía en casa, no hace falta que te vayas.
-Muchas gracias pero es algo que necesito.
-No te digo que no lo hagas, solo que no lo hagas hoy. Quédate una semana con nosotros y luego si sigues pensando en marcharte, yo misma te llevaré a la estación pero Max se queda en casa que si no se va contigo jajajaja.
-¿Por qué haces esto?
-¿Por qué Max se pegó a ti? Si el confía en ti, considero que te mereces una oportunidad más en esta ciudad.
-No puedo pagar nada, solo me quedan 30€ en la cartera y alguna moneda.
-Bueno, siempre hago comida de más... y sí, hago comida para Max y para mí pero aún así, sobra. Puedes comerte nuestras sobras jajajajaja.
Me quedo mirando a Max quien se sienta y me da la pata como asintiendo a lo que dice su compañera. Quizás pueda intentarlo durante una semana como me dice ella. Quizás no sea tan mala idea, aunque me sentiré un extraño, un parásito o algo raro.

-Está bien... Pero solo una semana y buscaré la forma de compensarte.
-No tienes que compensar nada, con hacernos compañía nos llega ¿Verdad Max?
-Muchas gracias...

Le volví a dar un abrazo y unas lágrimas se escaparon de mis ojos, hacía mucho tiempo que nadie hacia esto por mí.

-Bueno... ¿Te me vas a poner a llorar? Jajajaja, conste que lo hago por Max, si no este no se mueve hasta que tu te vayas fijo.


 Nos levantamos y ponemos rumbo a su casa, Max camina a mi lado pegado a mi pierna mientras muerde su pelota.
Licencia de Creative Commons
Penúltima estación 1x01 "Nunca choveu que non escampara" by Alberto Leiva Pallarés is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

martes, 23 de junio de 2015

“Gracias por hacerme soñar...”

"Gracias por hacerme soñar..." (¡Choca esos 5!)



Así empecé ayer poniéndome un poco nostálgico al recordar que hoy hace cinco años que nacía como escritor con mi primera publicación. Con una frase “¿Por qué no lo haces? Con que lo vea una persona ya será un éxito”. Sin duda lo ha sido, más de lo que podía esperar. Que decir de todo eso... Tantas cosas han pasado, tantas ilusiones, tantas aventuras, tantos retos, tantas tristezas y penas que se clavaban en el corazón al igual que las alegrías y los nervios al publicar algo nuevo y esperar su aceptación por parte de todos vosotros que me seguisteis y me animasteis a seguir con esto. Gracias a los, “no llegarás a nada con esto”, “no serás capaz de...” Etc. Gracias a todo eso pude llegar a donde estoy hoy. Quizás no sea un gran paso a nivel popular pero si a nivel personal. Las pequeñas cosas que te da la vida son las que te hacen luchar y por las que merece la pena darlo todo. Esas pequeñas cosas se convertirán en grandes, en tu estilo de vida. Constancia, dedicación y paz interior. Cierto es que he tenido que luchar en varias ocasiones contra el monstruo del folio en blanco, de tachones, de borrar, de volver a intentar y volver a borrar hasta llegar al punto de decir "hoy no es el día para escribir" este último año tuve mucho de eso. Llevo cuatro años intentando terminar “El diario de Jensen” y sacarlo de una vez en formato libro pero la vida a veces te va poniendo obstáculos y dificultades que te invitan a ser infiel a ti mismo y a fallarte en cuanto al tiempo y a propósitos. Considero que todo llega en su debido tiempo, si ha tenido que demorarse su salida será porque no era su momento. A día de hoy puedo decir que está terminado y que la corrección/edición va. Gracias a los retrasos temporales han ido saliendo multitud de relatos cortos y algún que otro proyecto como “La llama de hielo”, de la cual estoy muy orgulloso y significa un salto enorme para mí como escritor. Con un libro publicado “Todo final tiene un comienzo: Poesías y relatos” con el cual me llevé un palo en cuanto a buscar editorial económica, como algunos sabéis tiene un montón de erratas que rompen por completo mi compromiso de calidad. Sin duda me ha servido para saber que es lo que no tengo que hacer en cuanto a publicar un libro. A día de hoy tengo más de 200.000 palabras escritas y ordenadas para componer cada una de las cosas que he escrito en más de 500 hojas. Con 10.810 visitas en el blog en estos 5 años son más que un éxito. A mis espaldas queda la publicación de un relato en el diario “La tribuna de Albacete”, una entrevista como escritor y multitud de gente que fui conociendo por el camino, muchísimas gracias a todos. Ahora a luchar por todo lo que queda por hacer y a convertirlo en hechos y no en aire. Espero que el 23 de junio de 2016 ya haya conseguido publicar o al menos terminar "El diario de Jensen" y estemos hablando de ello. Este año solo pediré una cosa y os la diré ahora, ojalá se cumpla, "que todas las complicaciones se queden en el 24 de junio de 2015 al encender las hogueras y que a partir del día 25 de junio de 2015 florezcan campos nuevos de ilusión y alegrías”.
Os dejo la relación de casi todo lo que he escrito, se me olvidan algunos seguro.


POESÍAS

- No dejo de sorprenderme.
- Tiempo.
- Esperanza.
- Para todos/as.
- Hoy ha vuelto a llover.
- Dulce.
- Tú.
- Amor de muerte.
- Amor y olvido.
- Sombras.
- Gloria.
- Todo final tiene un comienzo.
- Señora no me gusta.
- Estación BDM.
- Caballero sin sombra.
- Mi vida.
- Estrella fugaz.
- Por que son dudas.
- La historia de mi vida.
- 5 años.
- Momentos previos.
- El artista del circo de lo imposible.
- El reflejo de tu espejo.
- La despedida.

RELATOS

- Historia de Halloween: James Baker.
- Sangre en el hotel.
- Mi amor...
- Un sucio almacén.
- Nuestro sueño.
- No llores por lo que no tienes si no por lo que puedes perder.
- El final perfecto.
- Una de Zombies.
- La sombra negra.
- Rencor, amor y París.
- Una eternidad contigo.
- Operación Mazo de Hierro.
- El bar del olvido.
- Animales muertos por los besos de la bella Lucy Dorada.
- Pastel de cables.
- La rutina a paseo.
- El bosque de las sombras.
- Un día tonto.
- Una tarde aburrida.
- Sombra y oscuridad.
- Filtro de amor.
- Mi vida, mi hogar.
- El señor del tiempo.
- Mi vida en un momento.
- De traiciones.
- Se complica por momentos.
- Hasta que...
- Apareciste tú.
- Actos inexplicables en sucesos imprevisibles.
- Encadenado.
- La puerta de la Xunta (No publicado).
- Tren con destino perdido.
- Te conozco desde siempre pero no sé quien eres.
- La experiencia de la vida.


LIBROS

- El diario de Jensen (Terminado en corrección).
- La llama de hielo (Escribiéndose) (15 capítulos y dos capítulos extra).
- El cerdito Kurtly (Escribiéndose en espera) (1 capítulo).
- Cartas de guerra (Escribiéndose en espera) (5 cartas).
- El cazador de Leyendas (Escribiéndose en espera) (2 capítulos).
- La historia de Jack (Escribiéndose en espera) (2 capítulos).
- Harley del 86 (Escribiéndose en espera) (1 capítulo).

GUIÓN



- Vigópolis (Piloto).

domingo, 17 de agosto de 2014

"Tren con destino perdido"

Tren con destino perdido”

El bar era pequeño, con pocas mesas adornadas con los clásicos manteles a cuadros blancos y rojos, la luz era baja y amarillenta, rebotando contra paredes forradas por madera oscura que conseguían transformar este lugar en una cueva acogedora con una temperatura bastante agradable. En el interior solo están los dueños del local que son una señora mayor que hace las funciones de cocinera, un señor mayor que realiza la labor de camarero, un tipo con un macuto militar comiendo en una esquina del fondo y yo. Camino hasta la barra que está a la derecha, donde el señor con una cara bastante siniestra me dice que me siente donde quiera. Sin pensármelo dos veces camino hacia la otra esquina del fondo, yo también quiero alejarme del mundo por eso he emprendido este viaje...

El señor se acerca y me dice que solo hay dos platos, un primero y un segundo. De primero me pondrá embutido del lugar y de segundo un caldo especialidad de la casa. Asiento y le digo que me parece bien, que otra cosa podía hacer. Son las once de la noche, estoy en un pueblo del cual no sé ni como se llama, en el que no hay apenas casas y donde solo está este bar. Las tripas me rugen y si no como algo me caeré muerto al suelo. Al rato me trae las dos cosas y para mi sorpresa y alejándome de la realidad descubro que tanto el embutido como el caldo son dos manjares deliciosos.

Mientras como, me vienen a la cabeza momentos vividos con ella, en otras ciudades y restaurantes de lujo, cuando todo nos iba bien, cuando el otro tipo aun ni existía en nuestras vidas, cuando ella aun me quería. “La vida es dura”, me dijo, como si eso fuera a ayudarme en su despedida, cuando me dijo que ya no me quería, cuando me dijo que estaba conociendo a otro chico y que yo había pasado a un segundo plano en su historia. Tampoco le pedí explicaciones simplemente cogí mis cosas y me marché, entendí que mi momento con ella se había acabado, que debía salir de allí y comenzar en otro sitio. Me fui a la estación de tren y me compré un billete para el próximo tren que saliera, estaba tan atontado por el momento que ni siquiera recuerdo a donde iba.

El militar parece que ha terminado, coge sus cosas y se marcha, me dedica una mirada y me dice que coma rápido que el tiempo se echa encima. No supe que contestarle, el tiempo se le echará a él encima, yo tengo todo el tiempo del mundo ahora mismo, salvo que estos viejos locos decidan echarme a escobazos de esta maldita cueva. Sigo comiendo a mi tiempo, al cabo de un rato el señor y la señora se ponen fuera de la barra mirando hacia mí con los brazos cruzados... ¿qué coño les pasa?, que forma de ganarse la clientela... La señora le susurra algo al viejo, el se da la vuelta y se va por la puerta de la calle. Le digo a la señora que ya termino ahora, que si quieren cerrar, ya no me queda nada. Ella no me dice absolutamente nada, solo se queda ahí perpleja mirando para mí con una cara siniestra, apenas sin parpadear. Se me empiezan a poner los pelos de punta, quiero salir de aquí ya, sin mirar atrás. Me levanto, saco mi cartera y le pregunto cuánto es, ella me hace un gesto levantando los dedos de la mano, 8€. Joder, por que no habla, ¿será muda?. Siento un escalofrío por la nuca al rozar su mano con la mía a la hora de darle el dinero, me despido con un alegre “chau” y me largo de allí con algo de prisa. Fuera no está el señor por ningún lado, le podía haber preguntado a la señora si sabe de algún sitio donde pueda pasar la noche pero prefiero ni pensar en volver atrás.

Por suerte este pueblo tiene muy pocas casas, es la ladera de una montaña y tiene muchas fincas abiertas con árboles, me adentrare en una de ellas, cogeré mi tienda de campaña y la montaré para pasar la noche. Por suerte me la traje y eso que dudé en el momento de salir de casa, pensé que sería el clásico trasto inútil que no vas a usar. Es una de esas tiendas de las que tiras de un sitio y ya está montada, o al menos eso me dijo el que me la vendió. Subo por una de las fincas que casi no tiene luz, por suerte hay luna llena y algo se ve. De pronto tropiezo con algo y me caigo al suelo, apunto estuve de pegar un grito del susto pero mi boca tropezó con la hierba del suelo antes de que pudiera hacerlo. Enciendo la linterna del móvil y compruebo que con lo que he tropezado es el macuto del militar. Dejo de respirar por un momento para no hacer ruido y así poder escuchar todo a mi alrededor, no consigo escuchar pasos ni nada que demuestre que él está por aquí. Entonces, ¿por qué dejaría aquí su macuto?. Al verlo de nuevo, el macuto tiene una mancha de sangre y parece fresca... quizás le haya pasado algo, podría volver a la cueva a decirles a los viejos que he encontrado esto, que llamen a la policía pero el miedo interior me dice que siga con mi plan original, que la noche pase rápido y que me largue de allí pero por otro modo no quiero pasar la noche aquí, hay algo siniestro que me impide estar tranquilo, la ansiedad comienza a apoderarse de mí. Quizás sean estupideces pero quiero largarme de aquí. Tras un debate interno de un par de minutos decido largarme del pueblo por las fincas y entre los árboles, escapándome de la carretera, no quiero encontrarme con nadie de este pueblo. Rebuscaré por el macuto del militar, quizás haya algún arma o algo. Al abrir el macuto descubro la cabeza del militar, una pistola con dos balas y una nota manchada con gotas de sangre. “Espero que hayas comido bien, ahora te comeremos nosotros a ti”. El cuerpo me tiembla en este momento, estoy solo en medio de la nada, completamente a oscuras, en un pueblo fantasma con dos viejos chalados que pretenden comerme, la cabeza de un militar en una mochila y mi cuello que no hace más que mandarme caricias en forma de escalofríos. Paralizado por el pánico, la ansiedad y el no saber que hacer, el querer salir corriendo hacia algún lado pero sin saber hacia donde. De pronto un fuerte impacto hace que me caiga al suelo sin sentido.

Mis ojos comienzan a abrirse, con la mirada borrosa, descubro que estoy atado a una silla con la boca tapada por un paño. La vieja está abriendo el cuerpo del militar en canal, como si fuera un cerdo, el viejo está mojando pan en la sangre del militar. Qué coño, qué clase de tarados son estos... No quiero morir aquí... Intento soltarme de la silla pero estoy bien atado, maldita mi suerte que me hizo coger este tren al maldito infierno, la vieja viene hacia mí con el cuchillo, comienzo a gritar, lo máximo que me permite el paño de mi boca, y sin pensárselo, zas, corta mi cuello del cual comienza a salir sangre a chorro, el viejo viene hacia mí con ese maldito pan de bolla y comienza a mojarlo en mi cuello... me muero... de esta no salgo... mi vista se vuelve borrosa mientras siento las últimas lágrimas de mis ojos caer por mis mejillas.


Un sobresalto me devuelve a la vida, mi pierna derecha golpea contra el asiento delantero de un tren. El vagón está casi vacío, van tres personas y yo, es medio día según mi reloj, ha sido un maldito sueño...

“Próxima parada, Padrón”, dijo la voz de la chica del tren.

No sé si es la última parada pero yo me bajo aquí. Al bajar del tren vuelvo la cabeza al interior del mismo y descubro que en él van los dos viejos y el militar... Ese maldito escalofrío vuelve a recorrer mi cuerpo...


 “Me vuelvo a casa”.

"Tren con destino perdido" by
Alberto Leiva Pallares is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en http://albertoleiva.blogspot.com.es/2014/08/tren-con-destino-perdido.html.

lunes, 23 de junio de 2014

4 años de "If I Can Dream"

4 años de "If I Can Dream"


Hoy estoy de aniversario, todo comenzó hace cuatro años con una frase “¿Por qué no lo haces? Con que lo vea una persona ya será un éxito”. Sin duda lo ha sido, más de lo que podía esperar y estoy seguro que en el presente-futuro lo seguirá siendo. La evolución en la forma de escribir, en la forma de expresarme y en la forma de transmitir el mensaje lo he ido labrando con horas de esfuerzo y dedicación. Llegando a momentos de flaqueo de necesitar un descanso mental, agotamiento de ideas que conformen una cierta calidad que no puede bajar en todo lo que hago. Llevo tres años intentando terminar “El diario de Jensen” y sacarlo de una vez en formato libro pero la vida a veces te va poniendo obstáculos y dificultades que te invitan a ser infiel a ti mismo y a fallarte en cuanto al tiempo y a propósitos. Considero que todo llega en su debido tiempo, si ha tenido que demorarse su salida será porque no era su momento. A día de hoy puedo decir que está terminado y que la corrección/edición va por buen camino y a muy buen ritmo. Gracias a los retrasos temporales han ido saliendo multitud de relatos cortos y algún que otro proyecto como “La llama de hielo”, de la cual estoy muy orgulloso y significa un salto enorme para mí como escritor. Con un libro publicado “Todo final tiene un comienzo: Poesías y relatos” con el cual me lleve un palo en cuanto a buscar editorial económica, como algunos sabéis tiene un montón de erratas que rompen por completo mi compromiso de calidad. Sin duda me ha servido para saber que es lo que no tengo que hacer en cuanto a publicar un libro. A día de hoy tengo casi 200.000 palabras escritas y ordenadas para componer cada una de las cosas que he escrito en más de 500 hojas. Con 9.124 visitas en el blog en estos 4 años son más que un éxito. Daros las gracias a todos por estar siempre ahí apoyándome y dándome fuerzas para seguir luchando por algo tan difícil como es escribir. A mis espaldas queda la publicación de un relato en el diario “La tribuna de Albacete”, una entrevista como escritor y multitud de gente que fui conociendo por el camino, muchísimas gracias a todos. Ahora a luchar por todo lo que queda por hacer y a convertirlo en hechos y no en aire. Os dejo la relación de casi todo lo que he escrito, se me olvidan algunos seguro.


POESÍAS

- No dejo de sorprenderme.
- Tiempo.
- Esperanza.
- Para todos/as.
- Hoy ha vuelto a llover.
- Dulce.
- Tú.
- Amor de muerte.
- Amor y olvido.
- Sombras.
- Gloria.
- Todo final tiene un comienzo.
- Señora no me gusta.
- Estación BDM.
- Caballero sin sombra.
- Mi vida.
- Estrella fugaz.
- Por que son dudas.
- La historia de mi vida.
- 5 años.
- Momentos previos.
- El artista del circo de lo imposible.
- El reflejo de tu espejo.
- La despedida.

RELATOS

- Historia de Halloween: James Baker.
- Sangre en el hotel.
- Mi amor...
- Un sucio almacén.
- Nuestro sueño.
- No llores por lo que no tienes si no por lo que puedes perder.
- El final perfecto.
- Una de Zombies.
- La sombra negra.
- Rencor, amor y París.
- Una eternidad contigo.
- Operación Mazo de Hierro.
- El bar del olvido.
- Animales muertos por los besos de la bella Lucy Dorada.
- Pastel de cables.
- La rutina a paseo.
- El bosque de las sombras.
- Un día tonto.
- Una tarde aburrida.
- Sombra y oscuridad.
- Filtro de amor.
- Mi vida, mi hogar.
- El señor del tiempo.
- Mi vida en un momento.
- De traiciones.
- Se complica por momentos.
- Hasta que...
- Apareciste tú.
- Actos inexplicables en sucesos imprevisibles.
- Encadenado.
- La puerta de la Xunta (No publicado).

LIBROS

- El diario de Jensen (Terminado en corrección).
- La llama de hielo (Escribiéndose) (15 capítulos y dos capítulos extra).
- El cerdito Kurtly (Escribiéndose en espera) (1 capítulo).
- Cartas de guerra (Escribiéndose en espera) (5 cartas).
- El cazador de Leyendas (Escribiéndose en espera) (2 capítulos).
- La historia de Jack (Escribiéndose en espera) (2 capítulos).

- Harley del 86 (Escribiéndose en espera) (1 capítulo).

jueves, 1 de mayo de 2014

“Actos inexplicables en sucesos imprevisibles”

Actos inexplicables en sucesos imprevisibles”


Sentado mirando al mar desde esta isla llamada Sicilia, tomándome un capuccino en un bar bastante acogedor. El calor suave del atardecer hace que en mi cara se refleje una sonrisa leve pero agradable, la paz y la tranquilidad cogidas de la mano disfrutando de uno de esos momentos que son mágicos aunque parezcan pequeños o insignificantes. Esa es la gran lección de la vida, da igual lo que hagas o lo que quieras lo único que te hará sentir en paz y en tranquilidad con uno mismo y con el universo siempre serán las pequeñas cosas, esas que parecen no existir de lo fáciles que es obtenerlas.

La vida quiso que estuviera aquí en este momento, sonriendo, pensando, disfrutando del momento. A mi lado hay una chica realmente guapa, su aspecto es el de la clásica chica italiana, su mirada permanece oculta tras unas gafas de sol grandes y oscuras. Me sonríe antes de tomarse otro trago de su coca cola recién servida, quizás por cortesía o quizás por acto reflejo. Yo sonrío y bebo de este delicioso capuccino.

Decidido a hablar con ella, giro mi cabeza en su dirección y me sorprendo con la visión del momento, un tipo enorme vestido de traje y con gafas oscuras está hablando con ella, era de esperar... Será su novio, marido, pareja, lío de una noche, o cualquier otra cosa. La cara de ella está completamente pálida como si se hubiera convertido en un cadáver en apenas dos segundos, su sonrisa ha desaparecido, su cuerpo comienza a temblar. Intrigado y a punto de decidirme a intervenir me quedo mirando con detenimiento la situación. Están a penas dos metros de mí, me levanto decidido a decir algo cuando veo que el chico lleva su mano derecha a la parte trasera de su pantalón, de donde saca una pistola oculta por la chaqueta del traje. En décimas de segundo y sin saber por que, me lanzo hacia él impulsando todo mi cuerpo, consigo desestabilizarlo y tirarlo al suelo, lo que no podía suponer era que la pistola cayera al suelo apuntando a su cabeza y se disparara en el momento de tocar el suelo. Mi cara se convirtió en un baño de sangre y trozos de cabeza. Un chorro de sangre comenzó a salir por el orificio de bala como si fuera una fuente en mi dirección, poniéndome completamente perdido de sangre y otros restos. Al levantarme la chica ya no está y tampoco hay nadie más en el bar, solo dos coches de alta gama aparcados en la entrada con los cristales tintados. De los cuales comienzan a salir más tipos como el que yace muerto a mis pies.

Asustado cojo la pistola y me echo a correr hacia la puerta trasera del bar, al abrirla descubro ante mis ojos que es un cuadrado al aire libre con mesas y sillas, un muro de dos metros me separa de saltar a la calle. Rápidamente muevo una mesa hasta el muro, me subo encima y salto. Al caer al suelo una de mis rodillas se resiente generando un pequeño y breve dolor que desaparece casi en el momento. Me echo a correr como un loco calle abajo sin saber muy bien a donde ir. Al mirar hacia atrás veo a unos tipos de traje que también vienen a toda pastilla hacia mí. Limpiándome la cara con las mangas de mi camisa, intentando ver mejor ya que la sangre se me estaba metiendo en los ojos.

Callejeando, cambiando de sentido sin apenas pensar, escapando como un ratón de una jauría de gatos. Al mirar atrás observo que ya no hay nadie detrás mía. Camino hacia una fuente circular donde se están bañando unas cuantas palomas. Casi sin aliento, intentando recuperarme me tiro dentro de la fuente, por suerte para mí cubre hasta la cintura lo que hace que la sangre de mi cara se quede en el agua. Salgo completamente empapado, goteando y con un olor ciertamente vomitivo. Vuelvo a emprender mi huida, necesito ropa nueva y largarme de este lugar lo antes posible. Lo primero que me viene a la cabeza es ir al aeropuerto ya que es lo más cercano que tengo y la forma más rápida de escapar de aquí con vida. Me echo a correr, me queda media hora de camino. Callejeando de nuevo veo una tienda de ropa apunto de cerrar, entro cojo un pantalón y una camisa nuevas sin mirar apenas los colores ni la talla, corro hacia el probador donde me cambio de ropa. La chica de la tienda comienza a gritar, quizás alarmada por la sangre de mi antigua camisa, en cuestión de segundos salgo, le enseño la pistola y me marcho corriendo. En el momento de ver la pistola se quedó completamente callada, colgó el teléfono y lo rompió. Desconozco que pasa en esta isla pero me quiero largar ya de aquí. No sé en que me habré metido cargándome a ese tipo pero seguro que no me felicitará nadie por ello.

Al llegar al aeropuerto pido un billete de avión para el próximo en salir, la azafata me dice que tengo cinco minutos para subir o se irá sin mí. Dirección a Kenya, acepto, saco la tarjeta de mi cartera aun mojada por el baño en la fuente. Al introducirla en la máquina da error, la tarjeta no va... La chica me dice que no me preocupe que lo hará manualmente pero que antes le dirá al piloto que espere un momento al último pasajero. Tras un minuto con los nervios a flor de piel miro atrás y veo a los tipos de traje, ya están aquí y vienen a por mí. La chica me dice que ya está, que corra o perderé el vuelo. Corro lo más rápido que puedo y consigo entrar en el avión, tras de mi se cierra la puerta. Una de las azafatas del avión me dice que le acompañe a mi asiento. Al llegar contemplo algo que me hace sonreír de nuevo. La chica que estaba en el bar, la chica a la que salve de una muerte segura, estaba sentada a mi lado en el mismo avión. La chica sonríe y se quita las gafas, tras ellas unos ojos color miel se quedan fijos en mí.


 Me siento y le pregunto que hace ahí y por que pasó lo que pasó en el bar, me dice que mejor no quiera saber porqué está sentada en ese avión. Su intención es empezar una nueva vida en otra parte del planeta y que le alegra tener a alguien “conocido” con ella. También me dice que no me preocupe que en Kenya estaremos a salvo. Desconozco el por que otra vez pero vuelvo a tener esa maravillosa sensación de paz y tranquilidad otra vez, la azafata me trae un capuccino sin haberlo pedido lo cual me sorprende aun más. Mi nueva compañera me dice que me lo ha pedido ella, que sabía que si sobrevivía estaría en este avión dirección a Kenya. Miles de preguntas y dudas vienen a mi cabeza pero decido apagarlas con el primer sorbo del capuccino.

Licencia de Creative Commons
“Actos inexplicables en sucesos imprevisibles” by Alberto Leiva Pallarés is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

viernes, 18 de abril de 2014

"Rencor, amor y París"

"Rencor, amor y París"

Tarde en la playa de Samil. Sentado en la arena blanda. El sol comienza a despedirse con un tono rojizo sobre un cielo despejado. Dos chicos corriendo por la orilla charlando de cualquier cosa que se les pase por la cabeza. Una chica morena de pelo largo, negro, sujeto por una coleta juega con su perro tirándole un palo al agua, entre risas y caricias. Romeo and Juliet de los Dire Straits sonando en mi mp3.

Curiosas las cosas que se pueden llegar a hacer por amor... Eso si tu ex no se va con tu mejor amigo... su única defensa que ya no le hacías caso y que pasabas de ella... Malditos hijos de perra...

Por suerte para mi me toco un millón de euros en la lotería y mañana me marcharé a París de viaje. Siempre quise ir a la ciudad del amor. Siempre pensé que iría con mi chica. Los dos arderíamos en deseo e ilusión por nuestro amor. Pero no será así. La realidad siempre suele estar poco hecha y algo fría.

Me levanto y me quito mis Ray-Ban. Absurdo llevarlas, el sol ya se ha marchado. Subo al paseo y me siento en una cafetería. La joven camarera rubia se acerca sonriente, con su camisa medio desabrochada en un jesto de desesperación por captar la atención de algún cliente que mire sus grandes tetas, juntas y semidesnudas. Conmigo lo ha conseguido. Le suelto una sonrisa estúpida y le pido un café. Se marcha moviendo el culo como si le acabara de pedir un baile. En frente puedo ver a una señora escandalizada por mi conducta hacia la chica. Su mirada de desaprobación con ojos abiertos y boca abierta consiguen que me ria y le salude lanzándole un beso. La señora se ruboriza y me llama cerdo sin pensar. Su amiga o quizás su compañera sentimental me mira y le dice que se calme.

Vuelve la camarera con mi café. Me dice que ella misma me lo ha preparado con todo su cariño... Le digo que no se moleste que me he cansado de chicas sugerentes que te venden su amor, hasta que dejan de usarte como un juguete al que abandonar cuando ya te has cansado. La camarera me tira el café y me dice que me largue. Jaja parece que di en el clavo. Le digo que se tape las tetas, no vaya a coger un constipado. Lo siguiente que vi fue la taza y el plato volando cerca mia. Adios al café.

Llego a mi casa y me doy una ducha. Aun sigo oliendo a café. Mañana cogeré el tren de las 7:00 AM dirección a París.

Cuando llego al tren una cara conocida. La chica que ayer estaba jugando con su perro estaba ahora delante mia, arrastrando una maleta que parecía pesada.

-¿Quieres que te ayude a llevarla?- le dije a la chica con una sonrisa. Ella también sonrio y me contesto con cierta timidez -Si me ayudas te lo agradeceré etérnamente. Hace poco tuve una lesión en mi brazo derecho y con la izquierda soy muy patosa- La chica sonrio mientras me dejaba coger el mango de la maleta. -¿Vas a París?- me dijo ella. -Pues si, he decidido escaparme unos dias- le contesté. No nos dijimos nada mas hasta que llegamos a su asiento. Pongo su maleta en el compartimento, encima de su asiento y me despido cortés y con una sonrisa. Ella me da la mano y me dice que se llama Vanesa. Yo le devuelvo el saludo y le digo que me llamo Jesús. Le digo que tendremos un viaje largo si necesita charlar solo tiene que decirmelo. Ella me contesta lomismo. Sin mas me voy a mi asiento que casualmente, está en la misma fila que ella. No se si os habéis fijado pero el plástico o cristal que está encima de los asientos donde van las maletas, refleja el resto de asientos que están delante tuya.

Allí estaba ella, cogiendo su mp3 y reclinando su asiento. Nuestras miradas se volvieron a cruzar y otra sonrisa me volvió a regalar. Vanesa... apenas se nada de ti y ya no puedo dejar de mirarte a traves de este cristal o plástico que me muestra tu reflejo... Si dejo volar mi imaginación empiezo a pensar en mil situaciones en las que sufrimos un accidente, secuestro o situación en la que los dos nos juntamos y empezamos una historia. Me pregunto que estarás escuchando... Yo aquí estoy con mis Dire Straits escuchando mi Romeo and Juliet.

Unas cuantas horas mas tarde me levanto y me voy a las máquinas de café del tren. Selecciono un capuccino. Mientras espero a que termine de hacerlo un "hola" dulce, alegre y cargado de ternura me hace cerrar los ojos para coquetear con los fantasmas del pasado durante unas decimas de segundo. Me doy la vuelta y le saludo.

-¿Vas a tomar un café?- Le pregunté con una leve sonrisa... -Si, me apetece un capuccino- me dijo vanesa quitándome una pelusa de mi chaqueta. Los dos sonreimos, mi café ya estaba listo. Lo cogí y se lo di a ella -Toma, te invito al mio- le dije. -Muchas gracias- me contestó. Intento pagarme el siguiente café pero me negué en rotundo.

Comenzamos a hablar. Me contó que hacía unos meses que lo había dejado con un chico. Al parecer pasaba de ella y le hacía más caso a otras mujeres que a ella. Se canso y lo mando a la mierda. ¿De que me sonará todo esto?... Le digo que mi ex se fue con mi mejor amigo, me dejó por que decía que pasaba de ella y que no le hacía tanto caso como antes. Vanesa comenzó a reirse y a decirme que lo sentía, que no era para reirse pero que no lo podía evitar. Una chica curiosa por lo menos. Entre bromas le dije que me parecía bonito que se riera de mi desgracia, a lo que ella me contestó que no lo hacía queriendo que ni siquiera sabía por que se reía.

Nos tiramos como media hora hablando de tonterías sin nada concreto hasta que los dos volvimos a nuestros asientos. Ella estaba cansada y me dijo que iba a dormir un poco, que aun nos quedaban diez horas de viaje. Así fue, pude ver desde su reflejo como se iba quedando dormida. Su rostro era precioso. Su pelo negroy sus ojos oscuros con un brillo especial. Quizás ese brillo solo lo podía ver yo. Yo decidi acompañarla en este tren que se había convertido en un sueño del que no me quería despertar ni separar.

Un pitido me despertó. Bienvenidos a París dijo una grabación. Mi destino, mire al reflejo de Vanesa pero no estaba... me levanté y empecé a buscarla entre la gente que se movía. Al fin pude verla, estaba quieta en el pasillo. Mirando para mi con sus manos en sus caderas y una sonrisa. Creo que quiere que le baje la maleta. Bajé su maleta y salimos del tren. -Bueno, ya hemos llegado. Fue un placer conocerte- le dije a vanesa. -lo mismo digo, si quieres te doy mi teléfonoy nos vemos por París- Dijo Vanesa sacandoel movil de un bolsillo. -No- le contesté -Hagamos un trato, si nos volvemos a encontrar en nuestra vida haremos algo los dos. ¿Qué te parece?- Le dije. -Me parece perfecto, que sea el destino quién nos una si tenemos que estar juntos-. Sin más nos dimos dos besos y nos marchamos cada uno por nuestro camino.

Después de dar varias vueltas por la ciudad llego a un hotel llamado "Jardin des plantes". Entro y pido una habitación. Me pregunta si tengo maletas. Le contesto que no. Si supiera que ahora mismo me sobra el dinero... tengo un millón de euros en el banco. Subo a mi habitación y me tiro en la cama. Tengo esa manía cuando entro en mi habitación de hotel. Probar la cama. Al rato voy al minibar y veo que no hay bebidas... iré a recepción a decirles que me llenen la nevera.

Al abrir la puerta no pude dar crédito. Un escalofrío recorrió mi espalda al verla... -Vanesa- dije apenas susurrando. Se giró, sonrió y se lanzó a darme un abrazo -¡Jesús!, pensé que no te volvería a ver y ya me estaba arrepintiendo por dejarte marchar- me dijo mientras me estrujaba entre sus brazos. Yo me quedé paralizado -Pues parece que tendremos que hacer algo... ¿Qué te parece si te invito a comer?- le dije mirándole a los ojos. -Pues me parece perfecto, primero deja que me de una ducha y ya estoy lista- me dijo corriendo a su habitación -Yo haré lo mismo, pasaré a buscarte en media hora- le dije mientras cerrabamos las puertas.

No me lo puedo creer... Mi corazón latía a punto de darme un ataque al corazón, el escalofrío había vuelto, esta vez paseándose una y otra vez por mi espalda. Una alegría que parecía muerta resurgió y me hizo sentirme bien y contento. Me duché, me vestí y fui a llamarle a la puerta. No se muy bien que hacer ni que decir solo que quiero impresionarla y que se sienta lamujer más feliz del mundo.

La puerta se abrió y para mi sorpresa solo una toalla tapaba su cuerpo. Su pelo mojado y su siempre dispuesta sonrisa me invito a entrar. Me dijo que me sentara mientars se iba a vestir. Allí estaba yo, sentado en un sofá, esperando a que ella se vistiera. Me sorprendió al ver que en cinco minutos ya estaba lista. Se había puesto un vestido corto de flores apropiado para este calor que nos golpea en primavera. También llevaba unas sandalias y su pelo ya seco echado hacia atrás. -Estás realmente preciosa Vanesa- le dije al verla -Vaya muchas gracias, lo mismo puedo decir de ti-.


 Salimos del hotel y caminamos hasta cerca de la torre Eiffel. Entramos en un restaurante y pedimos algo para comer. Hablamos de todo, nuestros gustos, aficiones y todo lo que nos gustaría hacer en esta vida. Me dijo que le apetecía viajar, perderse durante un tiempo conociendo distintos países y distintas gentes. Le dije que yo estaba haciendo eso ahora mismo. Durante un tiempo indefinido pensaba irme sin billetes de vueltas solo de idas. Me dijo que le encantaría hacer eso pero que ahora su familia estaba mal económicamente y ella habia conseguido un trabajo como profesora de castellano. Aun no le dije que me tocó la lotería. Quiero que me demuestre que me quiere y que podría arriesgarse a una locura sin importarle mi cuenta bancaria. Al terminar la comida salimos y yo decidido a hacer algo que pense que jamás volvería a hacer. Saqué un pañuelode mi bolsillo y le vende los ojos. Le pregunté si confiaba en mi y me dijo que si, con la mayor decisión que jamás había escuchado. La cogí de la mano y ella me la solto para agarrarse a mi cintura y empezar a caminar. No pude evitar sonreir de felicidad. Fuimos a una creppería donde pedí dos creppes de nutella. Espero que le guste. La lleve a ciegas a la explanada de los camps de mars. A nuestra izquierda la torre Eiffel. Le quité la venda y al mirar a su alrededor una lágrima salió de su ojo derecho. Se había emocionado. Le dije que no se pusiera triste, a lo que me contestó que no era tristeza si no que nunca nadie había hecho nada por ella. Que lo máximo que habían hecho los chicos había sido aprovecharse de ella y utilizarla. Le dije que yo no lo haría, que no sabía por que, pero la quería más que a nada que hubiese querido antes. En tan solo dos dias había sentido más en mi corazón que todos los años al lado de otras mujeres. Ella se abrazó a mi y me beso... Me había besado millones de veces con diversas chicas pero sin duda aquel fue el mejor beso de toda mi vida. Pude sentir su amor recorriendo todo mi cuerpo mezclándose con el mio. Después de un rato nos miramos a los ojos y le di el creppe. Se volvió a reir con esa sonrisa que solo ella puede tener y me dijo que no quería volver a separarse de mi por nada en el mundo. Le digo que la quiero y que me acompañe en mi viaje, que nos perdamos los dos por el planeta en adelante. Me dice que le de tiempo, que necesita mandarle dinero a su familia. Su madre y sus dos hermanos están en el paro y ella es la única que ha encontrado trabajo. Decido contárselo. Le digo que me tocó la lotería que no se preocupe por el dinero que nunca más será un problema... y así fue... Veinticuatro años después seguimosjuntos. Hemos pasado por muchas sitauciones en estos años pero todas han sido maravillosas a su lado. Tenemos tres hijos dos chicos y una chica y seguimos besándonos como hace veinticuatro años con la torre Eiffel de testigo y una vida por delante. Junto a mis hijos la quiero más que a nada en este mundo y por ellos daría lo que fuera necesario. Ahora me acuerdo de mi ex y de mi mejor amigo... quizás os guste saber que no duraron un mes y que ella al enterarse de que era millonario quiso volver a intentarlo... dio la lata un tiempo hasta que encontró a un chico que la hizo feliz el resto de su vida. De mi mejor amigo no he sabido nada. Sin más deciros que a veces me encantaría detener el tiempo para no envejecer y vivir todo el tiempo del mundo con Vanesa pero también entiendo. Que todo lo malo que nos vaya pasando en la vida no es más que un aprendizaje para que un dia llegue nuestra felicidad y la disfrutemos como nunca.
Licencia de Creative Commons
"Rencor, amor y París" by Alberto Leiva Pallarés is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

viernes, 14 de febrero de 2014

"Apareciste tú"

Apareciste tú”


El día amanece lluvioso y oscuro amenazante de un día totalmente gris. El viento sopla fuerte queriendo arrancar todo a su paso. Mis ganas de luchar un día más son un poco justas. Realizo mis tareas matutinas, ducharme, vestirme y desayunar viendo las noticias. Al parecer unos terroristas han matado a cuatro soldados y han apresado a un quinto. Piden la liberación de su líder a cambio del rehén. El gobierno aún no se ha pronunciado, pobre desgraciado, nadie moverá un dedo por él.

Salgo de casa y me voy al garaje en busca de mi coche. Me dirijo al trabajo con poco tráfico, lo que hará que llegue demasiado rápido al trabajo. En la autovía hay retenciones, vaya por dios, ya no llegaré tan rápido. Según voy acercándome contemplo una imagen horrible. Una hormigonera ha impactado frontalmente contra un turismo, los médicos de la ambulancia tienen a un bebe en brazos, espero que esté bien. En el suelo hay dos sabanas térmicas tapando lo que serán dos cadáveres. Joder, vaya forma de empezar el día, todo son malas noticias.

Cuando llego al trabajo lo hago media hora tarde lo que supone una bronca de mi jefe, otra más, cualquier día mandaré todo a la mierda y me iré lejos donde pueda ser libre y vivir mi vida en paz y en calma con el mundo. La mañana pasa bastante rápida para mi sorpresa, todo ha salido bien y he estado bastante entretenido. Cuando llega la hora de comer me voy al bar que hay enfrente de mi trabajo. No es un gran sitio, ni muy limpio pero tengo que reconocer que el menú que ponen siempre es excelente.

Unas mesas más adelante hay una chica comiendo sola, también me pregunto si su día habrá sido tan malo como el mío. En el bar también tienen puestas las noticias, al parecer un avión se ha estrellado y todos los ocupantes han muerto en el acto, otra más al carro de hoy. De repente un lunático con aspecto de mafioso ha irrumpido en el bar, se ha acercado a uno y sin mediar palabra le ha clavado un palo de billar en la cabeza. La gente comienza a chillar, otros vomitan lo que han comido, yo sencillamente me quedo mirando a la chica, me he quedado prendado de ella sin explicación alguna. Ella también está mirando para mí, entre los dos hemos creado una campana alrededor del mundo, nos hemos aislado y nos hemos quedado en nuestra parcela privada. Me acerco a ella sin saber muy bien el porqué, mis piernas se han puesto a caminar sin que se lo hubiera ordenado.

Comenzamos a hablar de nosotros como si nos conociéramos de toda la vida, le digo que por que no nos vamos, ella también está asqueada de su trabajo y de lo igual que resultan todos los días para ella. Como si fuera un despertador, una serie de disparos hacen que dejemos de hablar y miremos al mafioso. Al parecer la policía ha entrado y lo ha cosido a balazos. No nos hemos enterado absolutamente de nada lo que hace que nos riamos como tontos. En este preciso momento es como si todo lo malo de este día se hubiera terminado. Una simple acción positiva hace que todo lo negativo no sea más que una anécdota curiosa. Nos vamos del bar en dirección a la estación de tren. Podríamos ir en avión, pero la noticia que vimos hace un momento nos quitó las ganas.

Qué nos deparará el futuro no lo sabemos lo que si sabremos es cual será nuestro próximo paso y ese será irnos a Albacete. ¿Por qué Albacete?, porque al salir del bar dijimos que cogeríamos el primer tren que saliera, sin importar el destino, así y de este modo, allá vamos Albacete, pórtate bien con nosotros dos.


Mi vida en un momento de tradiciones se complica por momentos hasta que... apareciste tú”.


Licencia de Creative Commons
"Apareciste tú" by Alberto Leiva Pallarés is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en http://albertoleiva.blogspot.com.es/2014/02/apareciste-tu.html.

jueves, 13 de febrero de 2014

“Hasta que...”

“Hasta que...”


Por fin estamos volando, al parecer el avión tenia algún tipo de problema y retrasaron el vuelo. Dos horas de camino y llegaré a casa. Tengo unas ganas horribles de poder tirarme en mi cama, es lo que más echo de menos. En los hoteles te olvidas de todo, no tienes que cocinar, no tienes que limpiar  pero no es lo mismo que estar en casa.

A mi lado va una chica morena de pelo rizo, no deja de mirarme, quizás debería decirle algo.  Quizás tenga alguna mancha o algo pegado, eso sería realmente cómico. Le miro y le sonrío, ella me devuelve la sonrisa y me ofrece unos cacahuetes. Amablemente le digo que no, que soy alérgico, no a ella sino a los cacahuetes. Ella se vuelve a reír y pone cara extraña.

Al rato viene la azafata y nos dice que nos pongamos el cinturón de seguridad, le pregunto el por qué pero no me contesta y se va al asiento siguiente a decirles lo mismo. En su cara se atisba algo de preocupación.

Miro a la chica y le digo que no se preocupe que seguramente serán turbulencias o algo, ella me mira y no me dice nada. De pronto el avión sube y baja, lo que decía turbulencias. La luz del avión se va por momentos. El avión comienza a moverse en todas direcciones como si fuera una coctelera, esto ya no son turbulencias. ¿Qué coño estará pasando?. Todo el mundo comienza a gritar, las cosas salen volando de un lado a otro, golpeando a todo el mundo. El caos se apodera de este momento.

Sin previo aviso, el avión comienza a caer en picado, cierro los ojos confiando en que todo se arregle pero no es así, impactamos contra el suelo y morimos todos en el acto. Licencia de Creative Commons
"Hasta que..." by Alberto Leiva Pallarés is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en http://albertoleiva.blogspot.com.es/2014/02/hasta-que.html.

miércoles, 12 de febrero de 2014

“Se complica por momentos”

Se complica por momentos”


La misión era sencilla, liquidar al líder terrorista pero todo se complicó, éramos cinco en el pelotón, Mike, Alex, Joseph, Cristal y yo. Solo quedamos Cristal y yo, ella está herida en una pierna y no puede moverse, estamos dentro de una casa en medio del pueblo. Estamos completamente rodeados, me gustaría poder decirle a Cristal que vamos a salir de aquí y que volverá a vera sus dos hijas y a su marido. Me encantaría decirme a mí mismo que volveré a ver a Claudette, mi novia.... pero no, no vamos a salir de aquí.

Ya no nos quedan balas, tampoco nos quedan granadas, hemos perdido la señal de radio en el momento que Mike pisó la mina. Su cuerpo explotó en todas direcciones, aun puedo sentir cachos del chocando contra mi cara. Alex murió de un tiro en el corazón por un francotirador, Joseph se comió de lleno el misil de un RPG.

Los ojos de Cristal se clavan en los míos, poco a poco va naciendo vidrio en ellos, el preludio de las lágrimas, el color blanco de sus ojos se va tiñendo poco a poco en color rojo, sus lágrimas comienzan a caer. Me dice que le de un abrazo que se muere y al menos quiere morir con un gesto de cariño de un ser querido. Le doy un abrazo sin decir absolutamente nada. De pronto, una granada entra por la ventana, los dos nos quedamos mirándola, sabiendo que es el fin, nuestro fin.

 Un estallido hace que el dolor y la sordera vengan a mí. A penas puedo ver nada, la sangre me cae por los ojos, los brazos y las piernas no me responden. Lo poco que puedo ver es a Cristal muerta en el suelo, completamente destrozada, puta mierda. A los pocos segundos entran los terroristas, me apuntan hablan entre ellos sin poder escuchar nada, me he quedado sordo. Me arrastran y me llevan para fuera, me meten en un coche, mis ojos se entrecierran hasta que se cierran por completo.


Licencia de Creative Commons
"Se complica por momentos" by Alberto Leiva Pallarés is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

martes, 11 de febrero de 2014

"De tradiciones"

De tradiciones”


Sonó como un crack, roto, destrozado, abriendo camino a su paso. Eso fue lo que hizo el palo de billar en la cabeza de ese cabrón anónimo. La gente gritó, se escandalizó, algunos corrían a algún lugar. De fondo sonaba “Oh mary don't you weep” de Bruce Springsteen. La que era mi chica, bueno mi ex, quedó llorando al lado del cadáver. Llevaban dos años juntos a mis espaldas, nos casamos hace un año y ahora está embarazada de tres meses. Con la duda de si será mio o de ese cadáver.

El palo de billar entro por su ojo izquierdo y salió por detrás teñido de rojo. Respiro hondo, descansado, aliviado, sabiendo que todo está en paz ahora mismo. Restablecer el equilibrio de las cosas por la vía rápida, sin vueltas, sin más problemas, sin injusticias.

Todo fue muy rápido, entrar, coger palo y clavar, no le dio tiempo ni a reaccionar, solo a asombrarse y a abrir sus ojos de sorpresa, facilitándome el trabajo. Podría haberlo hecho con mi Magnum pero no, demasiado fácil, eso hace que acabe con el romanticismo de la mafia tradicional. Las tradiciones son lo mejor, sin lugar a dudas.

Poco tardo en aparecer la policía, entraron con sus pistolas apuntándome, no se lo pondré fácil, llevo toda mi vida en una familia de la mafia, mis valores son los que inculca el sonido del silencio.


 Una sonrisa sale de mi cara al escuchar a los policías gritar mi nombre y diciéndome que tire mis armas, como ironía del destino comienza a sonar “Soud of silence” en la radio del bar. Hoy comenzará mi silencio... Saco mi Magnum y apunto a los policías, disparando rápidamente, puedo ver como caen dos mientras las balas de los policías comienzan a darme su amor en mi interior, quedándose dentro de mi cuerpo, dándome ardor allá por donde entran. Mis piernas pierden su fuerza y me caigo de rodillas, un disparo en la cabeza hace que el silencio se apodere de mí.

Licencia de Creative Commons
"De tradiciones" by Alberto Leiva Pallarés is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

lunes, 10 de febrero de 2014

“Mi vida en un momento”

Mi vida en un momento”

El tiempo se detiene en este preciso momento, con la canción Just pretend cantada por Elvis Presley sonando en la radio. Mi mirada centra su punto en el espejo, un espejo que muestra el reflejo de Aarón. Mi hijo, de tan solo tres meses de edad, en su sillita mirándome y riéndose de algo que desconozco. Contagiado por su sonrisa inocente se dibuja una sonrisa en mi cara. Mi pequeño, todo mi orgullo en una cosa tan pequeña, mi mujer murió en el parto, fue un parto complicado, recuerdo sus últimas palabras, “Cuidalo siempre yo estaré con vosotros en todo momento”. En su interior sabía que se marchaba, que se iría lejos, nos dejaría a Aarón y a mí solos ante la crudeza de la vida. Mi mujer, la hecho tanto de menos... Mirando al peque recuerdo cuando yo era pequeño, sin preocupaciones, sin estrés, el único rompedero de cabeza era el no perderse los dibujos y el bocata de la merienda. Luego comenzaron a llegar los primeros problemas y el verdadero descubrimiento de la vida. Mi primera chica, mi primer trabajo, mi mujer, la hipoteca, el nacimiento de Aarón. Todo a su debido momento, he ansiado siempre cosas que con el tiempo he aprendido que todo llega en su debido momento, sin prisas pero sin calma.

El tiempo continúa parado recorriendo mi vida y todos los momentos, jugando con mis hermanos, peleas, risas, momentos únicos que se clavan en mi sonrisa haciéndola todavía más agradable y mucho más grande. Sabiendo que se acaba todo en este momento, que las posibilidades de salir de esto son prácticamente nulas, solo le puedo pedir perdón a Aarón por lo que va a pasar, sin tener culpa nos vamos.

Estamos en mi coche, un Chevrolet del 77 negro, camino a Madrid a la boda de un familiar de mi mujer. En frente está una hormigonera que se ha salido de su carril, a dos metros de impactar contra nosotros frontalmente, el conductor también sonríe, me pregunto si también estará recordando sus mejores momentos... seguro que sí.


 El tiempo vuelve a su velocidad normal, un crujido ruidoso, como cuando explotas un globo cerca de un oído, un sonido seco y breve. Todo se vuelve negro y una silueta nace cargada de brillo entre tanta oscuridad. Es mi mujer, sonriente y más guapa que nunca, abriendo sus brazos para juntarnos de nuevo. Puedo volver a sentirla, su calor, su olor, el tacto de su piel y de su pelo, sus labios. Algo está mal en esto, nuestro hijo, Aarón no está aquí, por qué, dónde está, no puede ser... Mi mujer sonríe señalándome un cuadro de luz, un cuadro viviente, es la carretera por la que íbamos, el coche a quedado completamente destrozado, puedo ver mi cuerpo machacado entre tanto hierro, el conductor de la hormigonera ha salido volando por el parabrisas, ha impactado contra el suelo y su cuerpo se ha partido en dos, pobre hombre. Aarón... Aarón está llorando en el interior del coche, su sonrisa se ha ido, pero esta perfectamente, la zona del medio del coche ha quedado intacta. Te toca vivir una larga vida pequeño, se fuerte y lucha hasta el final. Mi mujer me hace una señal, con su mano, me dice que nos vayamos que tenemos muchas cosas de las que hablar. Me he muerto, según ella, cosas de la vida.
Licencia de Creative Commons
Mi vida en un momento by Alberto Leiva Pallarés is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

domingo, 26 de enero de 2014

LA LLAMA DE HIELO, Extra 2 “Sharka”

LA LLAMA DE HIELO

Extra 2

Sharka”


«Cuando más cerca crees el final y que tu meta está próxima, siempre aparecerá algo que te devolverá a la realidad y tendrás que conquistar la arena convirtiéndote en el mejor de los gladiadores.»

Después de estar todo el día en el puente de mando, viendo el mar en 360º hasta donde alcanzan mis ojos. Estamos llegando a aguas portuguesas dejando atrás África. Una travesía de seis meses pescando en aguas de Sudáfrica, sin contacto humano más allá de los que navegamos en el “Sharka”, un pesquero con 69 metros de eslora. En estos momentos en el que llevo aquí más de diez horas en el timón, es el momento en el que más pienso en mi pequeña y en mi mujer, llevo más de cinco meses sin verlas y aún nos quedan unos cuantos días más de trayecto. Pronto vendrá Antonio a relevarme y así podré irme a la cama a descansar un poco. De pronto sin explicación aparente a lo que estaban contemplando mis ojos, un flashazo en el cielo. Mis ojos se entrecerraron asustados por el momento y por la cantidad de luz que entraba en ellos, intentando protegerse de lo desconocido. Al abrirlos, la luz se había ido, pero no solo la del flashazo, sino la luz del sol. Pasamos de tener luz de mediodía a un amanecer o atardecer, lo más extraño es que el sol seguía estando en su posición, encima de nuestras cabezas pero con menos intensidad lumínica.

-¡Jesús!, ¿qué coño ha sido eso?- Dijo Antonio entrando a toda prisa en el puente de mando.

-No lo sé...

Extrañado, asustado, con cierto miedo ante lo que acababa de suceder. Me encantaría tener una respuesta que darle a Antonio, mi segundo al mando, como capitán siempre tengo que tener una respuesta para todo pero esta vez no, esta vez mi cerebro y mi boca parecían no entenderse a la hora de confeccionar una serie de palabras lógicas en un orden preciso y concreto que dieran un significado explicativo a lo que acabábamos de vivir.

Salimos a cubierta, Antonio y yo, como los demás miembros de la tripulación, mirando al cielo, al horizonte, al infinito finito, buscando algo que explique esto. Una chispa genera una idea en mi cabeza, -La radio- Pronuncie en voz baja como un pensamiento que decidió ser compartido. Me meto en el puente de mando e intento comunicarme con alguien que nos pueda escuchar.

-Aquí el capitán Jesús López del pesquero Sharka, alguién nos recibe, cambio...

Silencio, absoluto silencio, como la tripulación que se han quedado mirando al cielo sin decir absolutamente nada.

-Aquí el capitán Jesús López del pesquero Sharka, alguien nos recibe, cambio...

-Aquí el capitán Jesús López del pesquero Sharka, alguien nos recibe, cambio...

Las horas fueron pasando mientras yo seguía intentando comunicarme con alguien.

-Aquí el capitán Jesús López del pesquero Sharka, alguien nos recibe, cambio...

-Te re...chjhimos cambifjioo...

-Aquí el capitán Jesús López del pesquero Sharka, te escuchamos con interferencias, cambio...
-Te escuchamos capitán Jesús, te habla el capitán Alexey Kozlov de la fragata “Svolesk”, ¿habéis visto eso?, cambio.

-Lo hemos visto, tenéis idea de lo que pudo ser, cambio.

-Negativo, desconocemos que ha sido. ¿Os funciona el radar?, cambio.

-No, solo nos funciona la radio. El motor se ha parado, estamos a la deriva, cambio.

-Estamos en la misma situación Jesús, solo nos funciona la radio, cambio.

Seguimos hablando por largo tiempo, separados por diez kilómetros de distancia al norte. El motor no funciona, lo hemos intentado arrancar y nada, es como si se hubiera quemado algo. En cambio la radio funciona, es lo único que funciona. Las luces funcionan a ratos aleatorios sin sentido alguno. Desconocemos lo que ha pasado pero es una putada, una gran putada. No podemos comunicarnos con nadie más que con el barco ruso. Los móviles han perdido cobertura desde el flashazo. Encienden pero no sirven absolutamente para nada más que para dar luz mientras les dura la batería. Los militares rusos han intentado ponerse en contacto con su servicio de comunicaciones y no han conseguido nada. Ahora mismo estamos jodidos, esperamos que en tierra manden a alguien a buscarnos, sino estaremos muertos en poco tiempo. La temperatura ha ido bajando brutalmente desde el flashazo. Después de intentar buscar explicación y dando nuestras ideas en el comedor del barco, nos hemos ido a dormir, esperando que mañana todo se haya arreglado.

Al despertar me levanto apresurado y contemplo algo peor que la poca luz que emite el sol. En el agua empieza a haber pequeñas formaciones de hielo, la temperatura es mucho más baja que ayer a la noche y eso que estamos a las doce del medio día. El miedo se va apoderando de nosotros, sin respuestas. Contactamos con la fragata rusa y nos dicen que todo sigue igual, no consiguen establecer contacto con los servicios militares.



 Los días han ido pasando y una semana después del flashazo la situación es infernal. El mar se ha congelado, la temperatura es muy, muy baja, hay una capa de hielo que cubre la superficie del mar que con poco tiempo se rompe y se vuelve a congelar, en cualquier momento podemos irnos al fondo del mar. El casco del barco no está preparado para esto, se puede romper en cualquier momento. Hemos perdido comunicación con la fragata rusa, hoy no han contestado a la radio en todo el día. Espero que sigan vivos y que no les haya pasado nada, espero que hayan conseguido arrancar el motor de su barco y dirigirse hasta nuestra posición, abriéndose camino entre el hielo para poco a poco llegar hasta nosotros. Diez miembros de mi tripulación han enfermado, somos veinte y esto se puede poner aún peor. Los minutos se hacen horas y las horas se hacen días. Pienso en mi pequeña y en mi mujer, espero que ellas estén bien. Tenemos que intentar buscar una solución a esto lo antes posible.
Licencia Creative Commons
La llama de hielo, Extra 2 "Sharka" por Alberto Leiva Pallarés se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.