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sábado, 30 de julio de 2011

"No llores por lo que no tienes si no por lo que puedes perder"

Aquí estoy componiendo la que será otra de mis canciones. Ya tengo la letra y el ritmo, solo me queda dar algún retoque. La titularé "No llores por lo que no tienes sino por lo que puedes perder".

Esta noche actúo en el club "Lavie", una fiesta privada de un multimillonario que decidió comprar mi actuación.

Después de una ducha me visto y preparo mi guitarra para la actuación. Antes de marchar siempre voy a la habitación de mis premios. En trenta y cinco años como músico me han concedido más de doscientos premios. Me gusta mirarlos antes de una actuación. Me hacen retroceder al pasado, cuando canté mi primera canción al oido de una chica. Se llamaba Marie y compartimos un verano juntos. Los dos eramos demasiado jovenes pero decidimos jugar a lo que se le llama amor. Pronto nos dimos cuenta que aquello no estaba hecho para nosotros.

Tras este momento de reflexión me voy al garaje y me subo a mi coche. De camino al club me quedo atrapado en un atasco. Parece ser que no se va a despejar en bastante tiempo. Ha habido un accidente múltiple. No puedo esperar, tengo una actuación. Dar la vuelta con el coche me resultaría imposible. Mi única opción es bajarme e ir andando. No está demasiado lejos desde aquí, a media hora más o menos.

Al abrir la puerta me bajé y miré hacia atrás. El tiempo se hizo más lento pero no pude hacer nada. Cerré los ojos y me deje llevar. En mi cabeza resonó una melodía de violines que me hizo soltar una sonrisa en mi cara. Una moto de gran cilindrada acababa de impactar contra mi cuerpo. Podía sentir como me desplazaba por el aire a cámara lenta con mi sonrisa en la cara y mis violines tocando una melodía diseñada para este momento. La oscuridad se apoderó de mí mientras seguían sonando, hasta que se fueron alejando en la profundidad de lo oscuro.

La luz volvió a mis ojos, doloridos por tal acontecimiento. Estoy en la cama de un hospital. Lo que parece un médico me esta cegando con su linterna. Sus labios se mueven pero no puedo escucharle.

-Tendrá que hablar más alto si quiere que le escuche- Sorprendido continuó moviendo los labios pero no podía escuchar su voz. De hecho no escucho nada. Ni siquiera los violines que me hicieron feliz en un instante amargo.

La enfermera salió de la habitación para regresar con una pizarra y un rotulador. Se la entregó al médico quien empezó a escribir algo. "Tendremos que hacerle pruebas, tiene usted lo que parece una sordera temporal" – ¿Cómo?, ¿sordera temporal?- repliqué, mas por un impulso que con el uso de mi razón. No puede ser. Esto no me puede pasar a mi. La música es mi vida, los sonidos de la vida son mi melodía. No puede ser.

Los días fueron pasando, prueba tras prueba todo seguía igual, hasta que un dia el médico vino y me dijo que me darían el alta. Mis oidos se habían apagado para siempre. Mis violines se habían escapado, navegantes por el infinito de lo oscuro, sin destino... sin puerto donde atracar, vagando a la deriba en un mundo sin mar. En el accidente salí despedido diez metros cayendo con mi cabeza contra el suelo. En el impacto una parte de mi cerebro se desconecto. De tantas donde elegir, tuvieron que ser mis oidos... lo único que hacía que mi vida tuviera un sentido y una ilusión.

Una semana paso después de salir del Hospital. A punto de tomar el avión que me llevaría a New York. Una vez en el avión una azafata se acercó a mi. Me dijo algo que no pude entender. Cogí un papel que llevaba en mi bolsillo junto a un bolígrafo y escribí algo que resultó muy duro para mí. "Sordo". Arranqué el papel y me lo puse en el pecho. La azafata mostró su mejor cara de sorpresa y comenzó a hacer una serie de gestos que yo no podía entender. Le dije que no con la cabeza y se marchó. En todo el viaje no se volvió a acercar a mi hasta que llegamos a nuestro destino. Me hizo indicaciones que tenía que abrocharme el cinturon y se volvió a marchar.

Mi viaje llegaba a su final, no podía aguantar más esta agonía. Un silencio absoluto que me acompañaba ya demasiado tiempo. Supongo que lo que sentiría un pintor si perdiera la visión. Dejaría de ver los colores de la vida por navegar a la deriba junto a mis violines.

El Empire State Building... Entro y subo en el ascensor hasta lo más alto. Camino hasta el balcón, miro al sol por última vez, cierro mis ojos y doy un salto de liberación. Otra vez se vuelve a ralentizar el tiempo. La canción "One october song de Nico Stai"comienza a sonar en mi interior mientras danzo con el viento en mi descenso. Mis cadenas se han roto y el sonido que me dará mi libertad cada vez se hace más fuerte. Al igual que mi sonrisa.

Licencia Creative Commons
"No llores por lo que no tienes sino por lo que puedes perder" por Alberto Leiva Pallarés se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.

4 comentarios:

  1. ...traigo
    sangre
    de
    la
    tarde
    herida
    en
    la
    mano
    y
    una
    vela
    de
    mi
    corazón
    para
    invitarte
    y
    darte
    este
    alma
    que
    viene
    para
    compartir
    contigo
    tu
    bello
    blog
    con
    un
    ramillete
    de
    oro
    y
    claveles
    dentro...


    desde mis
    HORAS ROTAS
    Y AULA DE PAZ


    COMPARTIENDO ILUSION
    ALBERTO

    CON saludos de la luna al
    reflejarse en el mar de la
    poesía...




    ESPERO SEAN DE VUESTRO AGRADO EL POST POETIZADO DE ESTALLIDO MAMMA MIA, TOQUE DE CANELA ,STAR WARS, CARROS DE FUEGO, MEMORIAS DE AFRICA , CHAPLIN MONOCULO NOMBRE DE LA ROSA, ALBATROS GLADIATOR, ACEBO CUMBRES BORRASCOSAS, ENEMIGO A LAS PUERTAS, CACHORRO, FANTASMA DE LA OPERA, BLADE RUUNER ,CHOCOLATE Y CREPUSCULO 1 Y2.

    José
    Ramón...

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  2. me encanta... si... tiene un final trágico... pero me encanta...

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