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viernes, 12 de octubre de 2012

“Animales muertos por los besos de la bella Lucy Dorada”


Animales muertos por los besos de la bella Lucy Dorada”


Tumbado en el suelo con las manos en la cabeza. Pensando en algo que hacer para acabar con esta situación. Esos malditos hijos de puta parece que tienen pensado matarnos a todos uno a uno en quince minutos si la policía no les da lo que piden. Al parecer quieren llevarse todo lo que hay en la caja fuerte del banco. Que les traigan un camión blindado y que les dejen escapar del país. En el primer vuelo hacia cualquier parte lejos de este punto inicial.

Un mal día para estos tipos. Solo estoy esperando el momento perfecto para sacar a pasear a Lucy. La bella Lucy está esperando hacer su aparición estelar, para así devolver la normalidad a esta mierda. Lucy es el nombre de mi Desert Eagle del 44 en color dorado.

Son cinco tipos con caretas de animales. Tres están en la caja fuerte y dos están con nosotros. Uno apuntándonos y otro vigilando desde la puerta. Observando todos los movimientos que realiza la policía. El muy imbécil no se ha dado cuenta que en las azoteas de enfrente hay francotiradores. Tres francotiradores apuntando a su jodida cabeza de conejo.

Los quince minutos pasan y cogen a un rehén del suelo. No... no lo hagas... Es una chica. Debe tener veinte años. Es rubia de complexión normal y está histérica. No deja de gritar y de llorar. Su cara esta roja y sus piernas comienzan a temblar hasta el punto que no puede tenerse en pie.

-¡Estate quieta zorra, no vas a durar mucho como no nos traigan ese puto camión!-

Valiente cabrón... De pronto el arma se disparó... El cuerpo de la chica se desplomó para el asombro no solo de los rehenes sino de los propios ladrones. Al parecer eso no estaba en el guión de su plan. Comenzaron a gritar y a insultarse como si ahora pudieran arreglarlo. Fuera se pudo sentir el nerviosismo de la policía que comenzó a preguntar que había pasado. Un grupo de fuerzas especiales estaba dispuesto a entrar hasta que vieron como el gilipollas que disparó cogía a otro rehén. Esta vez a un hombre de avanzada edad. Canoso, con gafas y flacucho.

-¡Vamos, darnos nuestro jodido camión y nadie más morirá!-

Gritó el tipo de la puerta a la policía con los que mantenía un dialogo estúpido. Los tres tipos de la caja fuerte parecen tener ya todo el dinero que buscaban. Este es el momento. El momento de presentar al público a la gran estrella del día... a Lucy. Lucy dorada debía entrar en escena para cerrar el telón de una obra sin guión aparente.

Dirigí mi mano derecha hacia mi espalda, donde allí se escondía. Allí yacía la buena de Lucy. Esperando su momento. Rápido como un relámpago desenfundé a Lucy y apunté a la cabeza del cerdo. El jodido cabrón que mató a la chica hace un momento. Apunté a su entrecejo y el gatillo hizo el resto. El tiempo se detuvo y la bala se deslizó por el aire, abriéndose hueco hasta llegar a su destino donde penetró sin que el cerdo se diera cuenta. Fulminado se empezó a caer al suelo mientras Lucy iba a por su próxima víctima. Hambrienta, ligera, brillante y caliente se movió hasta tener fijado el entrecejo del conejo. El puto conejo que estaba hablando con la policía. Incrédulo por lo que acababa de pasar. Su compañero cerdo se estaba desplomando de un tiro en su cabeza por alguien que estaba disparando desde el suelo. El gatillo se aflojó nuevamente para soltar otra bala en dirección al entrecejo del conejo. Décimas de segundo fueron las que hicieron falta para que la bala llegara a su objetivo. Dos muertos, quedan tres.

Los demás rehenes yacen en el suelo gritando, llorando y suplicando. No os preocupéis, esta función ya está terminando. Pronto os alzareis y os iréis a vuestros lugares.

Me levanto y veo a los tres ladrones que me faltan. Una vaca, un ciervo y un elefante. Lucy sigue caliente tras sus últimos gritos. Están desarmados, no me lo puedo creer. Vienen a robar un banco desarmados. Malditos aficionados. Comienzo a andar hacia ellos mientras Lucy hace su trabajo. En orden de proximidad uno a uno van cayendo. La vaca, el ciervo y el elefante comienzan a desplomarse con sendos besos de Lucy en sus entrecejos. Las bolsas de viaje con el dinero dentro se caen al suelo generando un gran ruido. Camino hacia ellas mientras los cinco animales yacen muertos en el suelo. Los demás rehenes comienzan a levantarse y a salir corriendo. Yo no tardo mucho más que ellos en salir corriendo, mezclándome con ellos bien por el medio. Las fuerzas de asalto comienzan a entrar en el banco mientras yo ya he salido con los demás rehenes, corriendo sin descanso. Sin que nadie se percate doblo la esquina y me dirijo a mi coche. Un chevrolete impala del 67. Abro el maletero y meto lo que he ido a buscar. Cuatro bolsas de viaje llenas de dinero. Compruebo el bolsillo interior de mi traje de armani y saco el billete de avión que acababa de reservar hace dos horas. Destino a la Habana, sin retorno.

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Animales muertos por los besos de la bella Lucy Dorada by Alberto Leiva Pallarés is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

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