Lista

"Elegir contenido para leer"

lunes, 27 de mayo de 2013


El señor del tiempo”

La hora perfecta por fin ha llegado. La hora en la que salgo del curro. Ficho y me largo. De camino al coche un señor se me queda mirando. Su vestimenta es rara. Como de otra época. Lleva traje negro y sombrero. La verdad que si quería dar la nota lo está consiguiendo. La gente está muy loca últimamente. Enciendo el coche y me largo. El hombre sigue mirándome con esa mirada fría como si fuera una estatua. Sin moverse pero sin apartar la mirada de mí.

Enciendo la radio y para mi sorpresa empieza a sonar Romeo & Juliet de los Dire Straits. Preciosa canción para empezar a disfrutar de mi descanso hasta mañana. De pronto una moto se me mete delante haciendo una maniobra peligrosa. Me adelantó por la derecha y se metió delante casi rozando mi defensa delantera. El coche de delante pega un frenazo lo que hace que el motorista se desestabilice y se vaya al suelo. Piso el freno a toda velocidad pero ya es demasiado tarde.

La moto y el motorista se meten debajo de mi coche. Un flashazo extraño hace que todo esto haya parecido una imaginación en mi cabeza. El motorista está delante con su moto. Adelantando más coches. Sin frenazos, sin desestabilizarse. Sin muertos. Extraño... Que demonios ha pasado aquí.

Al llegar a mi casa me quedo extrañado por el suceso. Quizás necesite más descanso. He dormido poco estos días. Me pego una ducha, me preparo algo de cenar y me voy al salón. Vivo en un octavo. Por encima tengo cuatro pisos más.

En la tele están poniendo una peli que siempre me ha encantado. Para mí es una de mis películas favoritas. “Walk the line”. Trata sobre la vida de Johnny Cash.

Un grito hace que mi atención se desvíe hacia la ventana. He visto algo caer. Gritos en la calle hacen que me levante apresurado. Al asomarme contemplo que un trozo de cornisa se ha caído a la calle. Debajo de los escombros hay lo que parecen dos personas. No puede ser... ¿Qué está pasando hoy?. A diez metros vuelvo a ver al hombre de mirada extraña. ¿Qué hace ahí?. Está mirando hacia mi otra vez. Un escalofrío recorre mi cuerpo. El sudor frío hace el resto. Estoy aterrado. Algo extraño está pasando.

La noche fue larga. Vino la policía, dos ambulancias y tardaron en limpiar todo el desastre que se había llevado la vida de dos personas inocentes. Agotado me fui a la cama. No podía más. Los párpados me pesaban y realmente necesitaba descansar.

Al despertarme hice lo de siempre, ducha, desayunar e irme a trabajar. En el ascensor no me encontré a nadie. Al salir del portal, levanté la mirada y vi algo que hizo que me quedara paralizado. La cornisa del edificio estaba perfecta. No faltaba ningún trozo. La acera estaba impoluta. Ni manchas ni baldosas rotas. Qué demonios pasa.

Al mirar hacia arriba contemplo como una de mis ventanas se abre. No puede ser... vivo solo. En la ventana se asoma el señor raro. Mirándome una vez más. Las piernas me flaquean. ¿Quién demonios es ese hombre?. Subo las escaleras corriendo y abro la puerta de mi casa. Entro y registro todas las habitaciones. Para mi sorpresa solo hay vacío, soledad. Nadie salvo yo. Sin embargo la ventana está abierta. Camino hacia ella y la cierro. Al darme la vuelta un grito profundo y fuerte salió de mi garganta. El señor extraño estaba detrás mía. Con su mirada fría de estatua. Mirándome fijamente. Un olor a jazmín le acompañaba. El miedo me paralizó. No sabía que hacer.
Tras un momento, por fin pude pronunciar unas palabras. Le pregunté quien era. Me dijo que era mi custodio. ¿De qué hablas?, le dije medio enfurecido. A lo que el respondió. “Estás muerto y mi labor es que causes el menor de los daños hasta que por fin te vayas de esta realidad”. No puede ser, le respondí.

El tipo raro levantó su mano y la puso en mi cabeza. El flashazo volvió a deslumbrarme. Esta vez aparecí en la entrada del trabajo. Como un espectador me veía a mi mismo. Saliendo del coche y cruzando para empezar mi jornada laboral. A lo lejos vi el coche que había esquivado al entrar en el curro.

¿Qué...?, no puede ser... Lo había esquivado, acelerando el paso. Mi cuerpo yacía muerto en el suelo. El coche me había aplastado por completo. ¿Cómo no pude darme cuenta?.

De pronto el flashazo volvió a deslumbrarme. Esta vez para aparecer en un sitio completamente distinto. En este sitio estaban todos. Todos los que fueron desapareciendo a lo largo de la vida. El señor extraño me dijo que esta era mi nueva realidad, la realidad de los caídos. A lo lejos pude ver a viejos conocidos y me fui a saludarles. El señor extraño ya había desaparecido de mi vista. Me pregunto si volveré a verlo alguna vez.
Licencia Creative Commons
"El señor del tiempo" por Alberto Leiva Pallarés se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

1 comentario: