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martes, 14 de mayo de 2013

"Sombra y oscuridad"


Sombra y oscuridad”


La noche era calurosa. Se podía respirar el olor veraniego que se mueve por el aire. Los chicos Jack “El perro” y Simon Sunles, estaban sentados en el arcén de Sunset ave NW en Atlanta. Mirando a la luna llena e imaginándose como sería su futuro. Ellos de mayores. Ahora son dos chicos de catorce años con sueños de adolescentes. Sin olvidarnos de Julie Sumers y Monique Rodriguez. Los amores platónicos de los dos. Ellas son las chicas más guapas del instituto y los tienen locos. El único problema es que pasan de ellos. Están con los jugadores de fútbol del instituto. Los “Red Dragons”.

De pronto el joven Jack cree ver algo. Lo cierto es que sí que lo está viendo. No es un efecto visual ni ninguna alucinación. Simon también lo ve. Se quedan perplejos, sentados en el arcén. Una figura de unos dos metros y medio de alto, con un hábito negro con capucha tapándole el rostro. Sus brazos cruzados por dentro de las mangas hace que no se le vean las manos. Lo que no se le ven tampoco son los pies. No tiene pies, levita en el aire como un espectro.

Los dos chicos permanecen inmóviles de terror, mientras la criatura se les acerca. El pantalón corto del joven Jack comienza a humedecerse por la orina que se escapa directa a sus pantalones. El miedo hace que permanezcan paralizados ante esta situación. La criatura se les acerca y con un gemido siniestro, salido de lo más profundo del infierno hace que los dos chicos abran la boca aterrorizados con un miedo que jamás habían sentido. La criatura descubre sus manos y agarra con cada una de ellas a cada uno de los chicos por el cuello. Los levanta en aire y con un ligero movimiento parte sus cuellos. Tira sus cuerpos muertos al suelo y se agacha. Empieza a arrancarles los ojos y a introducirlos en su boca. Una vez termina de comerse los ojos se incorpora y desaparece entre las sombras.

Todo habría quedado en un homicidio por parte de algún vecino sospechoso, sino fuera por que la señora Lauren permanecía atónita a través de la ventana de su habitación. Agachada entre sus cortinas con la luz apagada. Un temblor involuntario recorría su cuerpo impidiéndole realizar cualquier leve movimiento. Quería gritar pero no tenía voz.

A las dos horas le contó lo sucedido a la policía, hasta que llego el FBI y se la llevaron a un cuartel secreto. Desde ese momento la Señora Lauren, una anciana solitaria y agradable. Querida por todos sus vecinos desapareció para nunca volver. Nadie volvió a preguntar por ella desde aquel incidente. La anécdota quedó guardada en el mayor de los secretos oscuros.

Al día siguiente en Cádiz, hubo otro suceso similar. Así día tras día. Hasta que comenzó a cundir el pánico.
Licencia Creative Commons
"Sombra y oscuridad" por Alberto Leiva Pallarés se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

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