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jueves, 22 de agosto de 2013

La llama de hielo, capítulo 1x12 "Ya está bueno de licor"

LA LLAMA DE HIELO



12.-”Ya está bueno de licor”



«La toma de decisiones nos puede llevar al éxito o al a fracaso, en cualquiera de los dos casos siempre hay un perdedor que le tocará recuperar las fuerzas empleadas y lamerse las heridas como gato apaleado y así de este modo convertirse en un ganador»


Con el vaso vacío, sin necesidad de echarle hielo por el frío que hace aquí, el whisky derramado en un chorro perfecto acaba con la sequía en el interior del vaso, creando un tsunami de licor. Con el vaso mediado llego al... no sé... la botella también está mediada, llevaré, cinco, seis, dos... No lo sé, lo único que sé es que me ha quitado esa pena y ese sentimiento de culpa de la cabeza o eso me quiero hacer creer. Lo que no me quito de encima es la mirada de Manuel, sus lágrimas, su lamento, su valentía a la hora de pedirme... Bueno, eso, yo no sé si sería capaz de pedirlo, lo que si he sido capaz es de apretar el gatillo sin apenas dudar. ¿Humanidad?, ¿cordura?, ¿facilidad?, una mierda todo. Yo no era así, yo no había tenido un arma en mis manos en mi vida y ahora parezco un experto tirador, la parca con envoltorio humano, acabando con todo el que se le pone por medio, ya sea por una petición o por que se lo ganen a pulso, actuando como un juez, dictando penas de muerte.

-Esta va por ti... Ma..aanuel, camarada, amigo, soldado, te echaré de menos colega...-

El whisky bajó por mi garganta directo a mi estómago, jódete cabrón, contigo tampoco tendré compasión. Toma, me ha salido un pareado, en mi cabeza borracha aún sigue saliendo esa jodida vena escritora que no me llevó a nada. Me río sin saber porqué, solo sé que me hace gracia esta estupidez o el simple hecho de ser estúpido.

-Esta va por....por ti loco, también te mereces un brindis.-

Ni me mira, joder, sigue ahí con el libro, pasando hojas como un imbécil. Me pregunto si sabrá alemán o si solo leerá las cosas como lo que es, un loco. Tu sigue con lo tuyo campeón, que igual nos regalas una habitación con calefacción y una piscina climatizada jajajaja y un zoológico también, no te jode. Que asco da todo, aghh, otro trago más, de una botella que ya no está tan llena. Las dos chicas permanecen dormidas en sus sacos, Janet... que coño te habrá pasado pequeña, no pienso moverme de aquí hasta que te despiertes. Mónica, poco sé de Mónica, su hermano murió y su grupo la dejó atrás. Hay algo en ella, algo que hace que me fije en ella, es como si la conociera de antes, como si ya nos hubiéramos cruzado más de una vez, es desconcertante.

-Esta va por ti Mónica, por hacerle caso a un asesino e irte con él, bravo.-

-Vas a seguir bebiendo o solo vas a seguir diciendo tonterías.-

-Eh, estás despierta.-

-Sí, estoy despierta, no puedo dormir.-

-No digo tonterías.-

Mónica se levanta y se sienta a mi lado, coge un vaso y se sirve un poco de whisky. Al beberlo sus ojos se entrecierran, quizás no esté acostumbrada a beber alcohol o simplemente su garganta esté dormida y se acabe de despertar.

-¡Eh!, es mí botella.-

-No vas a bebértela tu solo-

-Pero, es mía, mi tesoro, ¿te acuerdas?, jajaja jodido bicho asqueroso que lo decía.-

-Me acuerdo y si que dices tonterías, no eres ningún asesino.-

-Si lo soy, mato gente.

-¿Lo dices por el señor mayor?.

-¡Sí!, en especial por él, y ¡no era un señor!, ¡era Manuel!, mi amigo.

-Hiciste lo que tenías que hacer, quitarle el sufrimiento, el te lo pidió, quería dejar de sufrir y seguro que de todos él prefería que fueras tú el que tuviera que hacerlo.

-Eso no cambia el hecho de que sea un asesino.

-¡Qué no digas eso!, ¡no eres un asesino!, solo un poco idiota nada más.

-Voy a echar otro trago porque al final se me terminará faltando al respeto.-Dijo Alberto rellenándose la copa.

-Jajajaja que tonto eres... ¿Por qué no duermes?, mañana será un día largo.

-No tengo sueño.

-Ya somos dos, pero creo que deberías dejar de beber.

-O tu deberías beber un poco más- Alberto le relleno el vaso a Mónica- toma bebe-

-Sabe a rayos como eres capaz de beber esta mierda.

-¡No es mierda!, es VAT69, eres una blasfema.

-No deberías ser tan duro contigo mismo, eres un buen tío.

-¿Tú que sabes lo que soy?, no me conoces de nada.

-Tú mirada habla por si sola, no me habrías dejado en mi piso aunque hubiera querido, seguro que volverías al rato para decirme que me fuera contigo.

-¿Muy creída tú no? pero si, a quien quiero engañar... iba a volver a por ti.

-Gracias Alberto.

Mónica me dio un beso en la frente y se metió en el saco otra vez.

-¿Vas a dormir?.

-Eso intentaré si, tú deberías hacer lo mismo.

-¡Jamás!, mientras me quede líquido marrón en la botella.

-Jajajaja, disfrútalo, buenas noches.

-Buenas noches corazón, que tengas lindos sueños y que sueñes con los angelitos.

Me levanto de la silla para darle un beso de buenas noches a Mónica como buen caballero anfitrión pero las sillas y las mesas se ponen en mi contra.

-¡Dejar de moveros asquerosas!.

Un golpe con una de las sillas o de las mesas hace que pierda el equilibrio, la gran sala empieza a dar vueltas, en una espiral infinita, un fuerte golpe en la cabeza hace que todo se vuelva negro y me quede dormido. Vueltas, vueltas, vueltas y más vueltas, de pronto me despierto. Joder, que dolor de cabeza, ¿qué coño?, el último en dormirse el primero en despertarse, cruel ironía del destino que me atormenta con punzadas que se clavan en mi aturdido cerebro. Tengo una manta encima, Mónica fue la última con la que hable... creo... Me incorporo y tras un momento de adaptación me pongo de pie. El loco está dormido encima del libro, será idiota. La botella de VAT69 está vacía, joder, como me duele la cabeza. Mónica está dormida y Janet lo mismo, los demás supongo que igual, no hay nadie por aquí rondando. Iré a por cosas para desayunar creo que hoy me toca a mí. Casi siempre lo hacía Manuel... Un momento de pena me invade otra vez, nunca pensé que lo echaría tanto de menos. La verdad que tampoco nos conocíamos tanto, solo compartimos aquí, ¿qué?, ¿una semana, quizás dos?. La verdad que desde que estamos aquí, solo veo el día a día, no pienso en cuanto tiempo pasa o cuanto no pasa, el tiempo se detuvo en el momento que entramos en este bunker, solo nos queda el presente y como tal, voy a “prepararles el desayuno”. Tampoco es que haya muchas cosas, zumo en polvo, leche en polvo, galletas y poco más. Se supone que hoy íbamos a tener la “compra” del corte inglés y nada, todo se torció. Cuando ya está todo colocado, escucho a Mónica despertándose.
-Buenos días.

-Nunca pensé que serías tu el primero en despertarte.

-Ya, yo tampoco me lo imaginaría...

-¿Cómo estás?.

-Con un dolor de cabeza de tres pares de cojones, ¿tú que tal?.

-Yo descansada, necesitaba dormir aunque solo fuera un poco, sin miedo a ser atacada.

-Eso tiene que ser una mierda.

-Ni que lo imagines, ¿Puedo comer algo de eso, estoy hambrienta.

-Claro, lo he puesto para todos.

-¿Ella no se ha despertado aún?.

-No... espero que esté bien, no quiero despertarla, necesita descansar, la he tocado antes y está bien, tiene buena temperatura y respira bien. Necesita descansar.

-Tú también lo necesitas.

-Ya descansaré, ahora no es el momento.

-Seguro que eso lo dices siempre, nunca es el momento.

-Tú y yo nos conocemos?.

-Yo personalmente no te conocía, sabía que eras escritor y de aquí, de Vigo pero nunca me crucé contigo, creo.

-Es que tengo la extraña sensación de conocerte y no sé de que.

-Pues nada eh... jajaja.

-No sé entonces... venga come.

Nos sentamos uno enfrente del otro y comenzamos a desayunar. Mónica parecía no haber comido en días, devoraba todo lo que había a su alcance. Las galletas ya casi no le entraban en la boca pero ella seguía metiéndolas y masticando.

-Así que estáis juntos, como pareja me refiero.

-Si, algo así tenemos, nos tenemos cariño y estamos juntos pero no dijimos en ningún momento si eramos pareja o no, simplemente nos dejamos llevar por el momento, es complicado de explicar.

-Hoy en día es difícil explicar cualquier cosa que nos rodea.

-¿Tú no tienes a nadie?.

-No, me quedé sola, mi hermano fue el último en abandonarme, ya te lo conté. Mis padres fueron casi al principio. Mi padre murió por la gripe, mi madre por un peludo que entró en casa.

-Vaya, lo siento.

-No te preocupes, no queda otra que superarlo o morir. Fue una locura, no lo vivisteis al estar aquí dentro pero en las calles fue un infierno. La gente se moría en cualquier lado, suicidios, infectados, infectados que se los comían, los soldados de negro, etc. Fue una locura.

-La espada, ¿dónde la conseguiste?.

-Era de mi hermano, le encantaba todo lo que tenía que ver con roma, está espada la compró en Toledo y la afiló para que fuera real, ya sabes...

-Es un buen arma, perfecta para no hacer ruido y cargarte a un infectado.

-Al principio me pesaba un poco pero o te haces fuerte o mueres, eso es lo único que he aprendido en este tiempo.

-¿Qué hacías antes de todo esto?.

-Pareces un periodista interrogándome jajaja

-Jajajaja perdona, tienes razón.

-No, pero sigue, era por tomarte el pelo un rato. Pues estaba en paro, sin hacer nada, ya sabes que no había trabajo en ningún sitio. Fui a hacer varias entrevistas pero nada, no era el perfil que buscaban...

Interrumpiendo nuestra conversación, las dos puertas de las habitaciones donde estaban Carlos, Alicia, Raquel, Daniel, María, Camila y Antonio, se abrieron. De ellas salieron los siete.

-Buenos días a todos.

-Nos has preparado el desayuno, no hay donuts ni nada, que mal nos cuidas jajaja- Dijo Carlos.

-La pastelería estaba cerrada-Dijo Alberto.

Los demás se limitaron a sonreír y fueron tomando asiento. Un sonido del suelo me dio la alerta, Janet se estaba despertando. Rápidamente me tiré al suelo a su lado.

-Janet, Janet, despierta pequeña.

-Ahhahhah, me duele todo- susurro Janet con voz entrecortada y casi inaudible-Te he echado de menos Alberto.

Janet se agarró a mi cuello y me beso, con lágrimas en sus ojos.

-Tranquila, ya pasó, estás a salvo con nosotros. ¿Te acuerdas de algo?.

-Empezamos a correr, tú te quedaste atrás, yo quise volver a buscarte pero Alex me agarró de la mano y tiró de mí. No pude hacer nada por soltarme e ir hacia ti. Bajamos por Gran Vía y aparecieron un montón de infectados, nos separamos, Carlos y Raquel se fueron hacia el corte inglés. Nosotros llegamos a Urzáiz y seguimos bajando hasta príncipe. Estaba todo lleno de infectados, fue una locura, había, había otros tipos de infectados. Unos grandes, con la piel blanca, muy fuertes, venían a por nosotros pero aparecieron una especie de soldados vestidos de negro. Empezaron a disparar a los infectados, con distintos tipos de armas, tenían lanzagranadas o algo así, eran como proyectiles que explotaban. Alex me dijo que me fuera, que corriera y volviera al bunker y eso fue lo que hice. Casi no consigo llegar, hacía muchísimo frío.

-¿Y Alex?- Dijo Raquel.

-Lo tenían agarrado los soldados, intentó soltarse, pero lo redujeron.

-¿Cómo es que a ti no te cogieron?.Dijo Raquel.

-Pude escapar, aproveché el momento, no podía hacer nada más, había muchos infectados y el número de soldados era mayor, Alex ya estaba atrapado, si me hubiera quedado me habrían cogido también.- Dijo Janet llorando.

-No te preocupes, ya está bien Raquel, dejemos que descanse.

-No, es que aquí todos hacéis lo que queréis, Alex está ahí fuera por salvaros el culo. Tú dejas que maten a Manuel y tu dejas que atrapen a Alex.

-María comienza a llorar desconsolada al escuchar nombrar a su marido, Janet llora con más fuerza y yo siento una pena inmensa al recordar la mirada de Manuel. Me gustaría poder contestarle algo pero no puedo, me he quedado realmente jodido.

-¿Tú que hacías a parte de estar esperando en el corte inglés?, ¿querías ir a probar ropa?.-Dijo Mónica.

-¿Tú quién coño eres para decirme a mí lo que hago y lo que no hago?, ¡niñata!.

-Seré una niñata pero no soy tan retrasada como tú, que te faltan unas luces.

-¡Ven y dímelo aquí!.

-Raquel, relájate, haya paz.-Dijo Carlos agarrando a Raquel.

-No voy a aguantarte imbécil, vergüenza te debería dar hablar así delante de tu hijo.

De pronto la taza por la que estaba bebiendo Raquel voló en dirección a la cabeza de Mónica, quién se apartó de la taza, con una velocidad asombrosa. Sacó su espada y caminó hacia Raquel.

-Eh, eh eh, no vamos a dejarnos llevar por la ira, estamos tontos o qué.- Dijo Antonio agarrando a Mónica.

-Como vuelvas a intentar algo así, te corto el cuello.

-¡Tú y cuantos más niñata!.-

-¡Raquel!, ¡para ya!.-Dijo Carlos.

-¡Carlos llévatela de aquí!.- Dijo Antonio.

Carlos cogió a Raquel que se resistía a moverse y se la llevo a una habitación. Lo que le estaba costando varios arañazos en todo el cuerpo. María estaba llorando mientras Alicia y Camila intentaban calmarla. Antonio agarraba a Mónica que ya había guardado su espada. Yo estaba en el suelo con Janet, quién aún estaba llorando. Le di un abrazo y le dije que se tranquilizara.

-No podemos llegar a esto.-Dijo Alberto.

-Está loca, debería haberle cortado el cuello, perdona chaval, no tengo nada en contra tuya.-Dijo Mónica mirando a Daniel.

-No vas a cortarle el cuello a nadie, te traje aquí confiando en que te controlarías un poco también.

-¿Qué me estás contando?, si fue ella que se puso loca, aún encima que te defiendo, me lo devuelves así.

-No te lo digo por mal, pero se veía que estaba perdiendo los nervios.

-No tienes razón Alberto, está loca y no hay más, si no quería llegar a esto que se mordiera la lengua. Todos estamos jodidos y no perdemos el control así.

-Ya pero no todos lo llevamos de la misma forma, dame un abrazo anda.

-No quiero un abrazo, estoy cabreada.

-Pues te lo doy yo.-Dijo Alberto mientras abrazaba a Mónica.

-Idiota...

-María, vente, vámonos a la habitación.-Dijo Alicia.

Alicia me miró con cara de “tienes que hacer algo”, ¿qué quiere que haga?, si esto es una mierda. Las dos entraron en otra habitación, Camila las acompañó. Antonio se quedo en la sala central con Janet, Mónica, Daniel que seguía comiendo y yo.

-No se lo tengas en cuenta, ¿Mónica eres no?.-

-Sí, me llamo Mónica.

-Pues no se lo tengas en cuenta, son muchas cosas en muy poco tiempo, no todos somos tan fuertes como vosotros.

-No es que seamos fuertes, es que hay que saber encajar los golpes, todos estamos en la misma posición. Se nota que esa chica no ha visto a los hinchados ni a los soldados. Si los hubiera visto no hablaría tan a la ligera. Yo te entiendo, Janet, sé lo que es, porque lo he vivido y sé lo que es no poder hacer nada, más que nadie. Tuvisteis suerte que aparecieron los soldados y les dispararon, sino ahora estarías muerta. Lo que no entiendo es, ¿por qué no os dispararon los soldados?.

-No sé...

-Es cierto, ¿dijiste que disparaban a todo lo que veían no?.

-Sí, los he visto matar tanto a humanos como a infectados, sin pestañear, hacer barridos sin pensárselo ni un segundo. Todo el que no estuviera vestido como ellos, moría acribillado.

-Pues no sé, a nosotros no nos dispararon.

Mónica se quedo pensativa mirando para Janet, como si algo no le acabara de encajar en su cabeza. No sé en que estará pensando la verdad. Igual es por las dudas que tenemos sobre Alex. ¿Pertenecerá a los soldados negros?. Eso podría ser un buen motivo de porqué no les dispararon pero no aclara porqué se resistió y porqué lo redujeron. Si estuviera con ellos no debería resistirse a no ser que estuviera actuando para que no desconfiemos del y volver con nosotros.

-Tengo unos papeles.

-¡Alberto!-Interrumpió Janet.

-No te preocupes Janet, Alex ya no está y es de la persona que desconfiábamos. Encontramos unos papeles destrozados en la papelera del despacho del alcalde. Quizás haya algo ahí.

-¿Por qué no lo dijiste antes?.- Dijo Antonio.

-Por las dudas con Alex.

-Pero, estuvimos hablando en la habitación y no nos dijiste nada. Tampoco te fías de mí.

-Entiéndeme Antonio, si tengo algo no voy a tirarlo por la borda. Ahora sé que no pasa nada y si pasa es por que hay alguien aquí dentro que navega en contra de nuestros intereses. Si hay alguien que puede reconstruirlos creo que es él.- Albertó señalo hacia Jensen, el loco-Sé que está un poco loco pero tiene un cerebro que trabaja a unas revoluciones distintas a las nuestras y además lo protegerá bien, si alguién intenta quitárselos tendrá que enfrentarse a él.

De pronto levanto su cabeza del libro y se quedo mirando para mí, como un perro cuando le preguntas si quiere ir a la calle. Vino hacia mí y se me quedó mirando con una cara tan siniestra que provocó un escalofrío en mí espalda. Fui a la habitación y cogí los trozos de papel, se los entregué y se fue corriendo a la mesa donde tiene el libro. Se pone a ver los trozos y a separarlos en grupos, a saber que estará haciendo pero sea lo que sea lo conseguirá.

-Quiero irme de aquí-Dijo Mónica.

-Iremos tu y yo hasta el corte inglés, solos.

-No, no vais solos, voy con vosotros.-Dijo Janet.

-No, tú tienes que descansar y te prefiero aquí, así estaré más tranquilo y más atento. No te preocupes pequeña.

-Solos es una locura Alberto.-Dijo Antonio.

-No, es lo mejor, así no haremos tanto ruido y no seremos tan visibles. Es lo mejor.

-Estoy de acuerdo y no te preocupes, cuidaré de él.- Dijo Mónica.

Janet sé quedó mirando con cara rara ante las palabras de Mónica, ¿celos?, quizás este celosa. Me acerco a ella y le doy un beso para que se le vayan. Entro en la habitación de Raquel y veo algo que no me esperaba encontrar. Raquel desnuda encima de Carlos, quien también estaba desnudo. Los dos se quedaron mirando para mí sorprendidos, en mi cara se dibujó una sonrisa casi incontrolable que se escapaba por los lados de mi boca, quería romper en carcajadas pero no podía hacerlo.

-Necesito las llaves del candado del corte inglés, deja, ya las veo.

Están encima de la mesa, las cojo y me voy cerrando la puerta a mis espaldas. Janet, Antonio, Mónica y el pequeño Daniel que seguía desayunando se me quedaron mirando como esperando algún tipo de información por los gestos de mi cara.

-¿Qué pasa?.-Dijo Mónica.

-Nada, vistámonos y larguémonos ya.


 Sin más preguntas, nos vestimos lo más rápido que pudimos, le di un beso a Janet y nos pusimos en marcha.

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La llama de hielo, capítulo 1x12 "Ya está bueno de licor" por Alberto Leiva Pallarés se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

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