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viernes, 14 de febrero de 2014

"Apareciste tú"

Apareciste tú”


El día amanece lluvioso y oscuro amenazante de un día totalmente gris. El viento sopla fuerte queriendo arrancar todo a su paso. Mis ganas de luchar un día más son un poco justas. Realizo mis tareas matutinas, ducharme, vestirme y desayunar viendo las noticias. Al parecer unos terroristas han matado a cuatro soldados y han apresado a un quinto. Piden la liberación de su líder a cambio del rehén. El gobierno aún no se ha pronunciado, pobre desgraciado, nadie moverá un dedo por él.

Salgo de casa y me voy al garaje en busca de mi coche. Me dirijo al trabajo con poco tráfico, lo que hará que llegue demasiado rápido al trabajo. En la autovía hay retenciones, vaya por dios, ya no llegaré tan rápido. Según voy acercándome contemplo una imagen horrible. Una hormigonera ha impactado frontalmente contra un turismo, los médicos de la ambulancia tienen a un bebe en brazos, espero que esté bien. En el suelo hay dos sabanas térmicas tapando lo que serán dos cadáveres. Joder, vaya forma de empezar el día, todo son malas noticias.

Cuando llego al trabajo lo hago media hora tarde lo que supone una bronca de mi jefe, otra más, cualquier día mandaré todo a la mierda y me iré lejos donde pueda ser libre y vivir mi vida en paz y en calma con el mundo. La mañana pasa bastante rápida para mi sorpresa, todo ha salido bien y he estado bastante entretenido. Cuando llega la hora de comer me voy al bar que hay enfrente de mi trabajo. No es un gran sitio, ni muy limpio pero tengo que reconocer que el menú que ponen siempre es excelente.

Unas mesas más adelante hay una chica comiendo sola, también me pregunto si su día habrá sido tan malo como el mío. En el bar también tienen puestas las noticias, al parecer un avión se ha estrellado y todos los ocupantes han muerto en el acto, otra más al carro de hoy. De repente un lunático con aspecto de mafioso ha irrumpido en el bar, se ha acercado a uno y sin mediar palabra le ha clavado un palo de billar en la cabeza. La gente comienza a chillar, otros vomitan lo que han comido, yo sencillamente me quedo mirando a la chica, me he quedado prendado de ella sin explicación alguna. Ella también está mirando para mí, entre los dos hemos creado una campana alrededor del mundo, nos hemos aislado y nos hemos quedado en nuestra parcela privada. Me acerco a ella sin saber muy bien el porqué, mis piernas se han puesto a caminar sin que se lo hubiera ordenado.

Comenzamos a hablar de nosotros como si nos conociéramos de toda la vida, le digo que por que no nos vamos, ella también está asqueada de su trabajo y de lo igual que resultan todos los días para ella. Como si fuera un despertador, una serie de disparos hacen que dejemos de hablar y miremos al mafioso. Al parecer la policía ha entrado y lo ha cosido a balazos. No nos hemos enterado absolutamente de nada lo que hace que nos riamos como tontos. En este preciso momento es como si todo lo malo de este día se hubiera terminado. Una simple acción positiva hace que todo lo negativo no sea más que una anécdota curiosa. Nos vamos del bar en dirección a la estación de tren. Podríamos ir en avión, pero la noticia que vimos hace un momento nos quitó las ganas.

Qué nos deparará el futuro no lo sabemos lo que si sabremos es cual será nuestro próximo paso y ese será irnos a Albacete. ¿Por qué Albacete?, porque al salir del bar dijimos que cogeríamos el primer tren que saliera, sin importar el destino, así y de este modo, allá vamos Albacete, pórtate bien con nosotros dos.


Mi vida en un momento de tradiciones se complica por momentos hasta que... apareciste tú”.


Licencia de Creative Commons
"Apareciste tú" by Alberto Leiva Pallarés is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en http://albertoleiva.blogspot.com.es/2014/02/apareciste-tu.html.

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